La oposición ciudadana contra el proyecto Royal Beach Club Cozumel, impulsado por la naviera Royal Caribbean, dio un nuevo paso al llegar a la plataforma Change.org. Habitantes y simpatizantes advierten que la obra pone en riesgo el equilibrio ecológico de la isla y amenaza con privatizar una de las últimas playas públicas del lado oeste. La protesta digital se suma a una creciente preocupación social por el impacto ambiental, económico y social de un desarrollo turístico de gran escala en un territorio presionado por el turismo de cruceros.
De acuerdo con la petición publicada en la plataforma, el club de playa representa una inversión estimada en 75 millones de dólares. Los promoventes sostienen que el proyecto “amenaza con destruir el equilibrio de esta prístina isla”. También alertan que implicaría la privatización de la última playa pública de esa zona y afectaría de forma directa a los pequeños y medianos negocios que dependen del turismo independiente.
La colecta de firmas fue lanzada hace aproximadamente dos semanas por una usuaria identificada como María Gonzales. En ese periodo, la petición reunió 2,845 firmas. Para los opositores, la cifra refleja un rechazo creciente a un modelo turístico concentrado en grandes corporaciones extranjeras.
Críticas al impacto económico y a la privatización
En el texto de la solicitud, los firmantes afirman que la llegada de un club de playa privado no garantiza beneficios reales para la economía local. Aseguran que el gasto de los turistas de Royal Caribbean permanecerá dentro del circuito de la propia empresa. Desde su perspectiva, el impacto positivo para comercios y prestadores de servicios de Cozumel sería mínimo.
“La ganancia de los visitantes de Royal Caribbean se queda en las manos de esta empresa y además privatiza nuestra hermosa playa, contamina nuestra isla y produce graves consecuencias para el medio ambiente”, se lee en uno de los fragmentos centrales de la petición.
Los opositores insisten en que el Royal Beach Club no aportará beneficios tangibles a la población. Por ello, llaman a las autoridades municipales y estatales a no autorizar este tipo de desarrollos. En el documento difundido en Change.org, hacen un llamado directo al gobierno de Quintana Roo para que tome una postura clara y escuche a la comunidad.
“Hacemos un llamado a las autoridades locales y al gobierno de Quintana Roo para que escuchen las voces de su gente y tomen una posición clara contra la construcción de este club de playa. Cozumel ya tiene suficiente infraestructura para recibir a los turistas mientras conserva sus encantos naturales y apoya a su comunidad”, señala la petición.
Evaluación ambiental y características del proyecto
El debate ocurre en un contexto reciente. En noviembre de este año, Royal Caribbean ingresó a evaluación ambiental el proyecto Royal Beach Club Cozumel, anunciado desde 2024. La propuesta se encuentra bajo análisis mediante su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), donde se detallan las características del desarrollo.
Según la MIA, el club de playa tendría capacidad para recibir hasta 4,000 turistas diarios. El complejo incluiría restaurantes, albercas, baños con regaderas y accesos directos a la playa. También contempla infraestructura de apoyo distribuida en seis zonas generales: zona de llegada, alberca principal, mercado, playa norte y sur, villa sur y áreas de servicio.
La ubicación prevista es el kilómetro 15+000 de la carretera Costera Sur de Cozumel. El predio tiene una superficie total de 17.42 hectáreas. De ese total, 1.1 hectáreas se ubican dentro de la Zona Federal Marítimo Terrestre. Ahí se prevé la instalación de estructuras semipermanentes, como camastros y palapas.
Otras 4.29 hectáreas corresponden a zona terrestre privada. En ese espacio se concentraría la infraestructura principal del club de playa. El resto del terreno quedaría como áreas libres, de acuerdo con el estudio ambiental.
Debate abierto sobre el modelo turístico de la isla
Mientras el proyecto continúa su proceso de evaluación, la inconformidad ciudadana gana visibilidad en el ámbito digital. Para los opositores, el caso del Royal Beach Club Cozumel refleja un choque entre dos modelos de desarrollo. Uno apuesta por megaproyectos corporativos. El otro prioriza la conservación ambiental y la economía local.
Las críticas también se insertan en un debate más amplio sobre la capacidad de carga de la isla. Cozumel recibe miles de cruceristas cada día. Diversos sectores cuestionan si nuevos desarrollos intensivos resultan compatibles con la protección de sus ecosistemas costeros.
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