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    Caso Paulette vuelve a escena: Lizette Farah demanda a Netflix por daño moral y uso de imagen

    El caso Paulette Gebara, uno de los episodios más mediáticos y controvertidos de la historia reciente en México, regresó al centro de la conversación pública tras la demanda presentada por Lizette Farah contra Netflix y la productora Dinamo. La madre de la menor acusa a ambas compañías de daño moral y uso indebido de su nombre, imagen e historia personal en la serie “Historia de un crimen: La búsqueda”, estrenada en 2020, y reclama hasta el 40 por ciento de las ganancias generadas por la producción.

    La acción legal, revelada por la revista TVNotas, sostiene que la serie reactivó de forma masiva el interés sobre el caso, con consecuencias directas en la vida personal, profesional y emocional de Farah. Aunque el proyecto fue presentado como una dramatización de hechos públicos, la defensa argumenta que la narrativa y la representación de personajes cruzaron límites legales y éticos.

    Revictimización y consecuencias personales

    De acuerdo con José Manzo, abogado de Lizette Farah, la emisión de la serie provocó un proceso de revictimización que se mantiene vigente años después del fallecimiento de Paulette. El litigio detalla que su clienta ha enfrentado hostigamiento constante en redes sociales, mensajes intimidatorios y correos electrónicos, además de rechazo social en espacios públicos.

    “Se le han caído negocios y oportunidades profesionales. A donde va, la reconocen y el tema vuelve a salir, aunque hayan pasado años”, explicó el abogado, al subrayar que el impacto ha sido continuo y no un efecto momentáneo del estreno.

    Farah también ha relatado episodios de hostilidad en situaciones cotidianas, como percibir rechazo directo de personas que la identifican por el caso. Según su defensa, esta presión ha derivado en miedo, paranoia y cambios drásticos en sus rutinas diarias, ante el temor de agresiones por parte de terceros que reavivan el juicio social a partir de la serie.

    La representación en la serie bajo cuestionamiento

    Uno de los ejes centrales de la demanda es la forma en que Lizette Farah fue retratada en “Historia de un crimen: La búsqueda”. El personaje inspirado en ella, interpretado por Verónica Bravo, es señalado por la defensa como una construcción dramática que atribuye actitudes y conductas que refuerzan una percepción pública negativa.

    El equipo legal sostiene que dicha representación la coloca, de manera implícita, bajo una sombra de sospecha en torno a la muerte de su hija, pese a que la versión oficial determinó que se trató de un accidente. A ello se suma la inclusión de imágenes reales de Farah al final de la serie, sin autorización expresa.

    La demanda también denuncia la reproducción exacta de espacios íntimos, como el cuarto de Paulette, supuestamente recreado a partir de fotografías tomadas durante la investigación judicial. Para la defensa, este nivel de detalle excede el uso informativo y entra en el terreno de la explotación comercial del dolor ajeno.

    Otro punto sensible es el uso del nombre y la imagen de la otra hija de Lizette Farah. Aunque este aspecto no forma parte central de la reclamación económica, el abogado señaló que la decisión busca evitar mayores afectaciones a la menor y reducir la exposición mediática de la familia.

    Vías legales y precedentes en el entretenimiento

    Antes de presentar la demanda, Lizette Farah intentó que Netflix y Dinamo retiraran la serie mediante canales de diálogo y negociación, sin obtener respuesta favorable. Ante ello, la defensa optó por proceder por la vía civil, por daño moral, y por la vía de propiedad intelectual, por el uso indebido de imagen.

    Según explicó Manzo, la legislación mexicana permite reclamar hasta el 40 por ciento de las ganancias de una obra cuando se acredita el uso no autorizado de imagen y la afectación directa a la persona retratada. El caso abre nuevamente el debate sobre los límites de las producciones basadas en hechos reales.

    En años recientes, otras figuras públicas han recurrido a tribunales por situaciones similares. Mario Bezares y Paola Durante demandaron a la producción de “¿Quién lo mató?” por difamación y daño moral, mientras que Issabela Camil inició un proceso legal contra Netflix por el uso de su imagen en “Luis Miguel, la serie”.

    Hasta el momento, ni Netflix ni la productora Dinamo han emitido una postura pública sobre la demanda interpuesta por Lizette Farah.

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