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    Archivos Epstein reavivan polémica: documentos sitúan a Trump en vuelos privados

    Una nueva liberación masiva de archivos vinculados al caso Jeffrey Epstein volvió a sacudir el escenario político y judicial de Estados Unidos. Documentos inéditos publicados esta semana por el Departamento de Justicia, y descargados por The Washington Post antes de ser retirados, señalan que Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, voló al menos ocho veces en el jet privado del financiero entre 1993 y 1996. El material forma parte de un paquete de alrededor de 30 mil páginas, con extensas censuras y decenas de videoclips, algunos presuntamente grabados dentro de un centro de detención federal.

    De acuerdo con los registros de vuelo incluidos en los archivos, en al menos una ocasión Trump habría viajado únicamente con Epstein y una mujer de aproximadamente 20 años. La información contradice la estrategia pública del mandatario, quien durante años ha intentado marcar distancia de Epstein y de los delitos sexuales por los que fue acusado y condenado antes de morir en una cárcel de Nueva York, en un deceso declarado oficialmente como suicidio.

    Correos internos y vínculos bajo escrutinio

    Los documentos contienen correos electrónicos intercambiados entre fiscales federales del Distrito Sur de Nueva York. En uno de ellos, fechado en enero de 2020, un fiscal advierte que los registros de vuelo reflejan que Trump viajó en el avión privado de Epstein “muchas más veces de las que se había informado”. El mismo correo precisa que esos traslados coinciden con el periodo investigado en el caso contra Ghislaine Maxwell, expareja y cómplice del financiero.

    Según el expediente, Trump coincidió con Maxwell en al menos cuatro de esos vuelos. Maxwell fue condenada en 2021 a 20 años de prisión por tráfico sexual de menores, tras un juicio que reveló la existencia de una red de explotación con ramificaciones internacionales. En algunos de los trayectos documentados, apunta el fiscal, los pasajeros podrían haber fungido como testigos potenciales dentro de esa investigación.

    Otro intercambio interno, fechado en 2021, menciona que el gobierno revisó datos obtenidos del teléfono celular de Steve Bannon y halló una imagen en la que aparecen Trump y Ghislaine Maxwell juntos. La fotografía fue censurada en los archivos publicados, sin mayores detalles sobre su contexto o fecha.

    Respuesta oficial y versión del Departamento de Justicia

    Tras la difusión del material, el Departamento de Justicia emitió un comunicado en la red social X en el que sostiene que algunos documentos contienen afirmaciones “falsas y sensacionalistas” contra el presidente Trump. La dependencia afirmó que dichas acusaciones fueron presentadas al FBI poco antes de las elecciones de 2020 y aseguró que carecen de sustento.

    “Para ser claros: las afirmaciones son infundadas y falsas, y si tuvieran un mínimo de credibilidad, sin duda ya se habrían utilizado contra el presidente Trump”, señala el mensaje oficial. La postura busca cerrar el paso a interpretaciones políticas del material, aunque no desmiente de forma directa la autenticidad de los registros de vuelo.

    Pistas del FBI y citación a Mar-a-Lago

    Los archivos también revelan que el FBI recopiló pistas sobre la relación entre Trump y Epstein durante fiestas celebradas a principios de los años 2000, tanto en propiedades del financiero como en Mar-a-Lago, la residencia y club privado del mandatario en Florida. Los documentos no confirman si esas pistas derivaron en investigaciones formales.

    Además, se detalla que en 2021 los fiscales del caso Maxwell enviaron una citación judicial a Mar-a-Lago. El objetivo habría sido obtener información sobre empleados del club que pudieran resultar relevantes para la causa. En un correo incluido en el expediente, un fiscal reconoce no haber encontrado a nadie que recordara a una persona censurada trabajando allí en el año 2000.

    Transparencia, censuras y costo político

    La divulgación más reciente incluye también una carta de 22 páginas de la división criminal del Departamento de Justicia dirigida a autoridades del Reino Unido, en la que se solicita una entrevista voluntaria con el llamado “testigo PA”, identificado como el príncipe Andrés. El cruce de nombres vuelve a subrayar el alcance internacional del caso Epstein.

    Este nuevo tramo de archivos se publica en cumplimiento de una ley de transparencia aprobada el mes pasado por amplia mayoría en el Congreso, que obliga a liberar toda la documentación relacionada con el caso. No obstante, las extensas censuras generaron inconformidad incluso dentro del Partido Republicano y no lograron contener un escándalo que amenaza con escalar rumbo a las elecciones de medio término de 2026.

    El lunes, Trump minimizó el impacto del material y aseguró que los archivos “solo se utilizaron para desviar la atención” de lo que calificó como éxitos de su administración. Aun así, la publicación reabre preguntas incómodas sobre viejos vínculos, decisiones pasadas y los límites reales de la transparencia prometida.

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