más

    México consolida derechos LGBT+ en 2025 pese a resistencias locales

    El año 2025 cerró con avances jurídicos inéditos para la diversidad sexual y de género en México, marcando un punto de inflexión tras décadas de litigio, activismo y presión social. La comunidad LGBT+ logró la cobertura nacional del matrimonio igualitario, el fortalecimiento de criterios constitucionales contra la discriminación y la invalidación de normas restrictivas en varios estados. Sin embargo, estos logros convivieron con resistencias políticas, vacíos institucionales y una violencia persistente que impide hablar de igualdad plena en la vida cotidiana.

    Uno de los hitos más relevantes fue la legalización del matrimonio igualitario en todo el país. Con la reforma aprobada en Guanajuato el 4 de diciembre de 2025, las 31 entidades federativas y la Ciudad de México reconocen el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio. Este paso cerró un proceso iniciado en 2010 en la capital y consolidó a México como uno de los pocos países de América Latina con cobertura total en este derecho civil.

    La modificación en Guanajuato sustituyó términos como “marido y mujer” por “personas cónyuges”, alineando su Código Civil con la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que desde hace años considera inconstitucional cualquier exclusión basada en la orientación sexual. El cambio no fue espontáneo. Llegó tras años de amparos, resoluciones judiciales incumplidas y presión constante de organizaciones civiles.

    Avances legales impulsados desde la Corte

    Durante 2025, la Suprema Corte mantuvo un papel central en la defensa de los derechos LGBT+. El máximo tribunal invalidó reformas estatales que restringían el reconocimiento de familias homoparentales, limitaban derechos por identidad de género o pretendían justificar prácticas discriminatorias. Entre los criterios reiterados, la Corte volvió a señalar que las llamadas “terapias de conversión” constituyen actos violentos y discriminatorios, en especial cuando se aplican a niñas, niños y adolescentes.

    Otro avance significativo fue la eliminación de barreras legales para el reconocimiento de la identidad de género. En entidades como Campeche y Tamaulipas, la Corte anuló reformas que imponían requisitos desproporcionados a personas trans, incluidas infancias y adolescencias, al considerar que vulneraban derechos como la igualdad jurídica y el libre desarrollo de la personalidad.

    Estas resoluciones reforzaron la idea de que los derechos de la diversidad sexual no son concesiones políticas, sino garantías constitucionales. No obstante, su aplicación práctica sigue dependiendo de la voluntad administrativa y legislativa de los estados.

    Rezagos, resistencias y desigualdad territorial

    A pesar del avance normativo, 2025 también evidenció resistencias locales. Algunos congresos estatales, como el de Sonora, fueron señalados por incumplir sentencias de la Corte relacionadas con los derechos de niñas, niños y adolescentes trans. En otros casos, la falta de armonización legal provoca que el acceso efectivo a derechos varíe según la entidad federativa, obligando a las personas a recurrir a amparos para ejercerlos.

    En materia de seguridad, la violencia contra personas LGBT+ siguió siendo una preocupación estructural. Organizaciones civiles reportaron una disminución en asesinatos y desapariciones respecto a 2024, con alrededor de 40 homicidios y 30 desapariciones durante el año. Sin embargo, activistas advirtieron que estas cifras podrían no reflejar la magnitud real del problema debido al subregistro y a la deficiente clasificación de los delitos por parte de las autoridades.

    La distancia entre el reconocimiento legal y la protección real sigue siendo uno de los principales pendientes. La igualdad jurídica, por sí sola, no ha logrado erradicar la discriminación social ni garantizar condiciones de seguridad para todos los sectores de la comunidad.

    Un balance con avances claros y tareas pendientes

    El cierre de 2025 dejó un balance dual. Por un lado, avances legales contundentes que posicionan a México como referente regional en derechos civiles para la diversidad sexual. Por otro, una agenda inconclusa marcada por la falta de homologación legislativa, la resistencia política y la violencia persistente.

    De cara a 2026, el reto será traducir estos logros jurídicos en políticas públicas efectivas, especialmente en un contexto de alta visibilidad internacional como la Copa Mundial, donde autoridades capitalinas han prometido espacios incluyentes y libres de discriminación. La comunidad LGBT+ entra al nuevo año con derechos consolidados en el papel, pero con la exigencia clara de que esos derechos se respeten y se vivan en la realidad.

    También te puede interesar: Muere Alfredo González Quiroz, alcalde de Tepeapulco, tras accidente carretero en Hidalgo

    Artículos relacionados