Lo que comenzó como una escena inesperada dentro de un centro comercial de Yucatán terminó en una historia con final feliz que recorrió redes sociales. Un perro callejero, identificado después como Thor, tomó un peluche de una tienda ubicada en la plaza Las Américas y salió corriendo con el juguete entre los dientes. Lejos de provocar enojo, el momento despertó empatía inmediata entre las personas presentes, quienes cooperaron para pagar el peluche y permitir que el animal se lo quedara. El video se viralizó en cuestión de horas y cambió por completo el destino del can.
Las imágenes muestran al perro ingresando con calma a la tienda, eligiendo el peluche y huyendo con él mientras una empleada intenta alcanzarlo. Sin embargo, los clientes intervinieron para cubrir el costo del objeto. Ese gesto espontáneo detonó una cadena de solidaridad que se extendió mucho más allá del centro comercial.
Un video viral que despertó empatía
Tras la difusión del clip, miles de usuarios compartieron la historia y expresaron su deseo de ayudar al perro. El acto fue interpretado no como un robo, sino como la búsqueda de compañía por parte de un animal en situación de calle. La reacción colectiva no se limitó a comentarios. Hubo personas que ofrecieron apoyo económico y, más adelante, un hogar.
Fue así como Allan, un joven de la zona, decidió buscar al perro luego de ver el video. Según relató en entrevistas posteriores, esa no era la primera vez que intentaba rescatarlo. En un encuentro previo, logró llevarlo a su casa, pero el animal escapó durante la noche, rompiendo una ventana para volver a la calle.
A pesar de esa experiencia, Allan no desistió. Días después, rastreó información en redes sociales y pasó horas recorriendo la colonia Las Américas hasta localizar nuevamente a Thor. Esta vez, el perro aceptó acompañarlo y comenzó un proceso de adaptación a la vida en un hogar.
De la calle a un nuevo hogar
El peluche que detonó la historia no volvió a aparecer. De acuerdo con el adoptante, al reencontrarse con Thor el objeto ya no estaba. No se sabe qué ocurrió con él, aunque se presume que alguien más pudo haberlo tomado. Aun así, el juguete cumplió su función. Fue el símbolo de una historia que conectó a desconocidos y abrió la puerta a una adopción.
El nombre Thor fue elegido por el propio Allan, quien explicó en un video que refleja el carácter inquieto del perro. En tono humorístico, el animal es presentado como travieso y lleno de energía, rasgos que ahora se trabajan con acompañamiento profesional.
La convivencia no ha estado exenta de retos. Thor arrastra hábitos propios de la vida en la calle, lo que ha dificultado su integración con otras mascotas del domicilio. Por ello, se inició un proceso de adiestramiento canino para favorecer una adaptación gradual y segura.
Seguimiento y cuidados veterinarios
Para dar seguimiento al caso, Allan habilitó una cuenta de Instagram donde comparte avances sobre la salud y el comportamiento del perro. A través de ese canal mantiene contacto con las personas que siguieron la historia desde el inicio.
De acuerdo con información difundida por la agrupación Esterilizando Patitas, Thor tiene programada una valoración veterinaria, baño y, si su estado lo permite, una cirugía de esterilización. Estas acciones buscan garantizarle una mejor calidad de vida y prevenir futuros riesgos.
El caso se convirtió en un ejemplo de cómo pequeños gestos pueden generar impactos reales. Desde quienes cooperaron para pagar un peluche hasta quienes compartieron el video, la suma de acciones permitió que un perro callejero dejara atrás la incertidumbre.
La historia de Thor no es excepcional por lo extraordinario del hecho, sino por lo humano de la respuesta. Un acto simple, captado en video, recordó que la empatía colectiva todavía puede cambiar destinos.
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