Estados Unidos levantó este domingo las restricciones impuestas al espacio aéreo del Caribe, medidas que se aplicaron tras la incursión militar en Venezuela y que durante varios días alteraron de forma severa el tráfico aéreo regional. La decisión permitió reanudar cientos de vuelos comerciales suspendidos, especialmente en aeropuertos de Puerto Rico y en rutas operadas por aerolíneas estadounidenses, en medio de un contexto de alta tensión política y diplomática en el continente.
El secretario de Transportes de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó que las limitaciones expiraron a las 00:00 horas del domingo, tiempo de la Costa Este. A partir de ese momento, las aerolíneas recibieron autorización para restablecer sus operaciones y ajustar sus itinerarios, luego de días de incertidumbre para pasajeros y operadores. Las autoridades federales señalaron que la prioridad fue garantizar la seguridad aérea mientras se desarrollaban operaciones militares en la región.
Impacto inmediato en aeropuertos del Caribe
Las restricciones afectaron rutas que conectan a Estados Unidos con Barbados, Aruba, Antigua y Barbuda, Trinidad y Tobago y, de forma especialmente intensa, Puerto Rico. En la isla, las autoridades aeroportuarias reportaron la suspensión de al menos 360 vuelos, lo que dejó a miles de pasajeros varados durante el periodo vacacional de fin de año.
En el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín, en San Juan, se registraron largas filas y escenas de confusión. Muchos viajeros permanecieron durante horas sin información clara sobre la reanudación de las operaciones, debido a que el Gobierno estadounidense evitó fijar un plazo preciso mientras las restricciones estuvieron vigentes.
Las aerolíneas también enfrentaron un impacto operativo significativo. American Airlines canceló al menos 160 vuelos y retrasó alrededor de 500 más. JetBlue Airways superó las 200 cancelaciones, aunque mantuvo activas algunas rutas hacia República Dominicana y Jamaica. Otras compañías ajustaron tripulaciones, horarios y conexiones, con costos adicionales que todavía no han sido cuantificados.
Restricciones ligadas a la operación militar
El Gobierno estadounidense justificó las limitaciones aéreas como una medida temporal para proteger a personal militar desplegado en apoyo al Departamento de Guerra, en el marco de la incursión realizada en Venezuela. Las autoridades sostuvieron que el cierre parcial del espacio aéreo buscó reducir riesgos operativos durante el desarrollo de la acción armada.
La operación tuvo consecuencias más allá del sector aeronáutico. En las Islas Vírgenes estadounidenses, la congresista Stacey Plaskett informó sobre la interrupción del servicio postal, lo que evidenció el efecto en cadena que las restricciones generaron en servicios logísticos y comerciales del Caribe.
Contexto político y judicial tras la incursión
La reapertura del espacio aéreo ocurre un día después de que Estados Unidos confirmara la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, durante la incursión militar ejecutada en Caracas. Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentarán un proceso judicial en tribunales federales.
El Departamento de Justicia imputó cuatro cargos criminales que abarcan presuntas actividades desde finales de la década de 1990, entre ellos conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas automáticas. El caso representa un punto de inflexión en la relación de Washington con Venezuela y ha provocado reacciones de rechazo y preocupación en América Latina y Europa.
Tras la captura, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada de Venezuela, luego de un mandato del Tribunal Supremo de Justicia de ese país para cubrir el vacío de poder. Sin embargo, varios gobiernos han cuestionado tanto la operación militar como las implicaciones de gobernanza derivadas de la intervención.
Efectos regionales y lectura estratégica
El levantamiento de las restricciones aéreas alivia de forma inmediata a la industria turística del Caribe, una de las más sensibles a cualquier interrupción del transporte. No obstante, analistas advierten que el episodio deja en evidencia la vulnerabilidad de la región ante decisiones de seguridad tomadas fuera de sus fronteras.
Además, el cierre y reapertura del espacio aéreo refuerzan la percepción de que la crisis venezolana ya no se limita al plano político, sino que impacta sectores económicos clave, desde la aviación comercial hasta el comercio regional. Para varios países del Caribe, la normalización de los vuelos no elimina la preocupación por posibles nuevas medidas si la tensión con Venezuela escala.
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