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    Checo Pérez rompe el silencio sobre Red Bull: la charla con Horner que selló su salida

    Sergio “Checo” Pérez habló sin filtros sobre su abrupta salida de Red Bull Racing y confirmó lo que durante meses se comentó en el paddock: la presión interna fue constante y el proyecto nunca dejó de girar alrededor de Max Verstappen. A días de iniciar su regreso a la Fórmula 1 en 2026, el piloto mexicano decidió contar su versión completa y explicar por qué, gane o pierda, siempre estaba en el centro del problema.

    En una entrevista reciente para el podcast Cracks, conducido por Oso Trava, Pérez describió un ambiente interno marcado por la tensión, las comparaciones permanentes y decisiones técnicas que terminaron por minar su confianza. Su testimonio ofrece una mirada poco habitual desde el interior de una de las escuderías más dominantes de la última década.

    Presión constante y un equipo con jerarquías definidas

    Checo explicó que desde su llegada a Red Bull entendió que el proyecto deportivo estaba diseñado en torno a Verstappen. Sin embargo, aseguró que la situación se volvió insostenible cuando sus resultados comenzaron a emparejarse con los del neerlandés.

    “En Red Bull todo era un problema. Si yo era más rápido que Max, era un problema porque se generaba un ambiente muy tenso. Si era más lento, también era un problema. Todo era un problema”, afirmó el piloto tapatío.

    Según relató, el conflicto no se limitaba a los tiempos en pista. Pérez señaló que su monoplaza recibió modificaciones y actualizaciones técnicas que alteraron por completo su manejo, mientras que el coche de su compañero se mantenía estable. Ese desequilibrio, explicó, fue evidente a partir de la temporada 2023, cuando ambos llegaron a pelear de manera directa por el campeonato.

    “Hubo un momento en el que ganábamos carreras uno y uno. Estábamos muy parejos. Llegamos a Barcelona y de pronto yo era un segundo más lento por vuelta. Ya no controlaba el coche”, recordó.

    Un proyecto que, según Pérez, se destruyó desde dentro

    Para el mexicano, lo más frustrante fue ver cómo un equipo con potencial para dominar la Fórmula 1 durante años terminó desgastándose por decisiones internas y luchas de poder. Pérez lamentó que la falta de cohesión afectara no solo su rendimiento, sino la estabilidad general de la escudería.

    “Teníamos el mejor equipo. Teníamos todo para dominar el deporte los próximos diez años. Desafortunadamente, todo se destruyó”, señaló.

    En ese contexto, Checo reconoció que la presión mediática lo convirtió en el principal foco de críticas cada vez que algo no funcionaba, tanto dentro como fuera del equipo. Esa dinámica, dijo, terminó por aislarlo y acelerar su salida.

    La última conversación con Christian Horner

    Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue el relato de su charla final con Christian Horner, director de Red Bull. Pérez contó que, durante su despedida, cuestionó la estrategia del equipo basada en reemplazos constantes.

    “Le dije: ‘¿y qué vas a hacer cuando no funcione con Liam Lawson?’ Me respondió: ‘Está Yuki’. Y cuando no funcione con Yuki, me dijo que no importaba, que tenían muchos pilotos. Pues los vas a usar a todos”, relató.

    Para Pérez, esa respuesta confirmó que su ciclo estaba cerrado. Aun así, aseguró que se fue en paz y sin rencores, consciente de haber cumplido con su parte.

    “Me sentía triste, pero sabía que era lo mejor. Me fui agradecido y hoy tengo una buena relación con todos”, concluyó.

    Con su regreso a la Fórmula 1 en el horizonte, Checo Pérez deja atrás una etapa marcada por la presión extrema y abre un nuevo capítulo con la experiencia de haber competido, y resistido, dentro de una de las estructuras más exigentes del automovilismo mundial.

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