Vaticano otorga histórica distinción al Santuario María Desatadora de Nudos de Cancún con vínculo espiritual permanente con Roma

El Santuario María Desatadora de Nudos recibió un vínculo espiritual permanente con la basílica papal de Roma y prepara una ampliación para atender el crecimiento de visitantes

El Santuario María Desatadora de Nudos, ubicado al sur de Cancún, recibió en agosto un vínculo espiritual de afinidad permanente con la Basílica Papal de Santa María la Mayor, en Roma, una distinción que amplía el alcance religioso del recinto y fortalece su perfil como punto de peregrinación en Quintana Roo.

El reconocimiento fue dado a conocer públicamente entre el 10 y el 11 de agosto de 2026. El padre Luis Pablo Garza, fundador y párroco del santuario, explicó que esta gracia permitirá a los fieles obtener la indulgencia plenaria en fechas y circunstancias específicas.

Entre ellas se encuentran la festividad de Santa María la Mayor, que se celebra el 5 de agosto, la fiesta patronal del santuario y otras solemnidades marianas. También podrá obtenerse una vez al año en una fecha elegida por cada feligrés y durante cada peregrinación realizada con devoción al recinto.

Para acceder a la indulgencia deben cumplirse las condiciones establecidas por la Iglesia, entre ellas la confesión, la comunión y la oración por las intenciones del Papa.

El vínculo con Santa María la Mayor coloca al santuario cancunense en una dimensión distinta dentro de los espacios de peregrinación religiosa. Además, llega cuando el recinto registra un flujo creciente de visitantes nacionales y extranjeros.

El santuario recibe miles de visitantes cada semana

El Santuario María Desatadora de Nudos se ha convertido en uno de los principales puntos de peregrinación religiosa de Cancún.

De acuerdo con la información proporcionada por el padre Luis Pablo Garza, actualmente recibe alrededor de 30 mil visitantes por semana. Durante periodos de mayor afluencia, la cifra puede incrementarse de manera considerable. El santuario reporta picos de 48 mil personas durante Semana Santa y de hasta 100 mil durante las festividades navideñas.

La afluencia también ha sido documentada en años anteriores. En diciembre de 2024, el recinto reportaba entre 15 mil y 20 mil visitantes semanales, con un incremento durante las temporadas religiosas y decembrinas.

El flujo incluye habitantes de Cancún y otros municipios de Quintana Roo, además de grupos provenientes de diferentes estados del país. Incluso se han registrado excursiones que llegan en autobuses con decenas de peregrinos.

La dimensión de estas visitas explica por qué el santuario ha comenzado a desarrollar infraestructura específica para recibir a quienes llegan por motivos religiosos.

El espacio destaca, además, por su integración con el entorno natural. El templo fue construido en 2015 y funciona dentro de una zona de vegetación selvática, con espacios abiertos que forman parte de la experiencia de los visitantes.

Uno de sus elementos más conocidos son los listones blancos que los fieles colocan con peticiones personales. De acuerdo con información del propio santuario, cada año llegan entre 1.5 y 2 millones de listones con intenciones de los visitantes.

Planean ampliar la capilla y construir alojamiento para peregrinos

El crecimiento de visitantes ya se refleja en los proyectos de expansión del santuario.

La administración contempla adquirir una hectárea colindante para ampliar la capilla principal. El objetivo es elevar su capacidad de aproximadamente 450 personas a mil feligreses sentados.

Asimismo, se proyecta construir un centro de acogida con 80 habitaciones para recibir a peregrinos que llegan en grupos y requieren alojamiento durante su estancia.

La idea de crear infraestructura de hospedaje no es reciente. Desde 2024, el santuario había informado sobre un proyecto para construir un hotel de 80 habitaciones destinado a peregrinos, debido al crecimiento de las excursiones y la necesidad de ofrecer espacios adecuados para su atención.

El proyecto busca que quienes llegan a Cancún motivados por su fe puedan permanecer en el entorno del santuario y contar con servicios básicos durante sus jornadas de peregrinación.

También se ha planteado la habilitación de espacios para recibir autobuses, así como áreas donde los grupos puedan comer, descansar y utilizar servicios sanitarios.

Por ello, el crecimiento del santuario comienza a tener una dimensión que rebasa la actividad estrictamente religiosa. La llegada constante de peregrinos genera necesidades de transporte, hospedaje, alimentación y atención que forman parte de la cadena turística.

Cancún suma un nuevo atractivo para el turismo de fe

La consolidación del santuario ocurre en un destino identificado internacionalmente con el turismo de sol y playa, pero que en los últimos años también ha buscado ampliar su oferta hacia otros segmentos.

El turismo religioso representa uno de esos nichos. Su dinámica es diferente a la del visitante tradicional porque las fechas de viaje suelen estar relacionadas con celebraciones religiosas, peregrinaciones, retiros y acontecimientos específicos.

En Cancún, el Santuario María Desatadora de Nudos ha logrado atraer a este público a partir de una devoción que combina el espacio religioso con un entorno natural.

El Gobierno de Benito Juárez también ha reconocido el peso que ha adquirido el recinto. En 2025 informó que el santuario recibía alrededor de 23 mil 800 visitantes semanales y más de un millón de personas al año. Además, el Ayuntamiento aprobó el cambio de nomenclatura de la antigua avenida 145 para denominarla avenida Santuario, con el propósito de facilitar la identificación del acceso al lugar.

La nueva vinculación con Santa María la Mayor agrega ahora un elemento religioso de alcance internacional.

Para los peregrinos, la posibilidad de obtener indulgencia plenaria bajo las condiciones establecidas por la Iglesia puede convertirse en un motivo adicional para visitar el recinto.

Para Cancún, mientras tanto, representa la consolidación de un atractivo que se encuentra fuera del circuito turístico tradicional y que genera movimiento durante fechas religiosas específicas.

El desafío será acompañar este crecimiento con infraestructura suficiente para atender a los visitantes sin perder las características que han convertido al santuario en un espacio de oración y peregrinación.

Con la ampliación de la capilla, el proyecto de alojamiento y el nuevo vínculo espiritual con una de las principales basílicas papales de Roma, María Desatadora de Nudos entra en una nueva etapa de crecimiento y posicionamiento religioso en Cancún.

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