Amnistía Internacional señaló que el Segundo Informe de Claudia Sheinbaum omitió la crisis de desapariciones y las agresiones contra buscadoras periodistas y defensoras.
Amnistía Internacional cuestionó el contenido del Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum y advirtió que el balance presidencial dejó fuera algunas de las crisis más graves de derechos humanos que enfrenta México.
La organización señaló particularmente la situación de las personas desaparecidas y los riesgos que enfrentan quienes participan en su búsqueda. También reprochó la falta de referencias suficientes a las agresiones contra periodistas, personas defensoras y mujeres.
El posicionamiento fue difundido el 3 de septiembre, dos días después de que Sheinbaum presentó su Segundo Informe desde Palacio Nacional. La presidenta destacó durante ese ejercicio avances de su administración en seguridad, economía y programas sociales.
Amnistía Internacional resumió su postura con una frase que coloca el foco en aquello que, a su juicio, quedó fuera del balance: “Lo que no se nombra sigue existiendo”.
La crítica no cuestiona únicamente las cifras presentadas por el Gobierno de México. El organismo puso sobre la mesa la diferencia entre reportar avances y reconocer los problemas estructurales que continúan afectando a miles de personas.
Desapariciones y ataques a buscadoras quedan bajo cuestionamiento
Uno de los principales señalamientos de Amnistía Internacional se refiere a la crisis de desapariciones.
La organización consideró que el informe presidencial no abordó de manera suficiente esta problemática ni los riesgos que enfrentan las mujeres buscadoras. Estas personas realizan labores de búsqueda de familiares desaparecidos y, de acuerdo con AI, continúan expuestas a distintos tipos de violencia.
El señalamiento requiere una precisión. El informe presidencial sí incluyó referencias al caso Ayotzinapa y señaló que la localización de los 43 normalistas desaparecidos continúa como una prioridad de Estado. Sin embargo, la crítica de Amnistía se refiere a la dimensión más amplia de la crisis de desapariciones en México.
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas contabiliza más de 143 mil personas desaparecidas en el país, con registros que abarcan desde 1950. Esa cifra dimensiona el problema al que se refiere la organización.
Además, AI reprochó que tampoco se abordaran suficientemente las agresiones contra periodistas y personas defensoras de derechos humanos.
A su juicio, la criminalización y la estigmatización continúan reduciendo el espacio para ejercer actividades de defensa de derechos y libertad de expresión.
Por otra parte, la organización cuestionó la ausencia de una discusión más amplia sobre la violencia contra las mujeres. En particular, consideró insuficiente que la respuesta se concentre en modificaciones legales si estas no se traducen en acciones concretas.
AI reconoce la iniciativa sobre feminicidio pero exige resultados
Amnistía Internacional reconoció que Sheinbaum incluyó en su informe una iniciativa de Ley General sobre feminicidio.
Sin embargo, el organismo sostuvo que una reforma legal por sí misma no resuelve la violencia feminicida. Para AI, las modificaciones deben acompañarse de mecanismos efectivos de prevención, investigación, justicia y reparación.
El señalamiento adquiere relevancia porque coloca el debate en la aplicación de las leyes. Es decir, no se trata solamente de crear nuevos instrumentos jurídicos, sino de garantizar que las víctimas tengan acceso efectivo a la justicia.
La organización sostuvo que la violencia contra las mujeres continúa siendo un problema grave en México. Por ello, pidió que las políticas públicas sean evaluadas también por sus resultados en materia de protección y acceso a la justicia.
Asimismo, Amnistía cuestionó la manera en que el Gobierno federal presentó a la Guardia Nacional como uno de los pilares de su estrategia de seguridad.
La postura contrasta con el énfasis que Sheinbaum colocó en la reducción de homicidios durante su informe. La presidenta destacó una disminución de 51 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos desde el inicio de su administración, al pasar de 86.9 a 42.5 casos en julio, según las cifras presentadas por el Gobierno federal.
Para Amnistía, sin embargo, la evaluación de la política de seguridad debe incorporar también el respeto a los derechos humanos.
La Guardia Nacional vuelve a abrir el debate sobre seguridad
La organización recordó su reciente informe “Promesas en marcha, derechos en riesgo”, en el que planteó la necesidad de avanzar hacia un modelo de seguridad pública de carácter civil y respetuoso de los derechos humanos.
En ese contexto, AI manifestó preocupación por la continuidad de la Guardia Nacional bajo mando militar y por su papel central dentro de la estrategia de seguridad.
El cuestionamiento introduce otro elemento en la evaluación del segundo año de gobierno de Sheinbaum. Mientras la administración federal presenta la reducción de homicidios como uno de sus principales resultados, organizaciones de derechos humanos mantienen bajo escrutinio el modelo utilizado para alcanzar esos resultados.
Amnistía Internacional no desconoce que el Gobierno federal reportó avances. Su crítica se concentra en lo que considera ausente del balance presidencial.
Por ello, la organización llamó a la administración de Sheinbaum a reconocer las crisis de derechos humanos como un primer paso para atenderlas. También pidió que estos problemas formen parte de los temas que el Gobierno rinde a la ciudadanía.
La postura de AI coloca nuevamente las desapariciones, la violencia contra mujeres, los ataques a periodistas y la situación de las personas defensoras en el centro del debate nacional.
El contraste es claro: mientras el Gobierno federal presentó resultados y reducciones en indicadores de seguridad, Amnistía pidió ampliar la evaluación hacia las víctimas y las condiciones en las que se ejercen los derechos humanos.
En consecuencia, el debate sobre el Segundo Informe no termina con las cifras presentadas en Palacio Nacional. Para Amnistía Internacional, una verdadera rendición de cuentas también debe incluir las crisis que persisten aunque no ocupen un lugar destacado en el discurso oficial.
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