A 25 años de los ataques del 11 de septiembre de 2001, sus efectos todavía se extienden desde la lucha contra el terrorismo hasta las guerras, la seguridad aérea y la política internacional.
Este 11 de septiembre se cumplen 25 años de los atentados terroristas que sacudieron a Estados Unidos y modificaron de manera profunda la política internacional, los sistemas de seguridad y la percepción mundial sobre el terrorismo.
La mañana del 11 de septiembre de 2001, 19 integrantes de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales. Dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York; otro impactó contra el Pentágono y el cuarto cayó en Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave.
Los ataques dejaron 2 mil 977 víctimas mortales. El 9/11 Memorial & Museum señala que entre las personas asesinadas había ciudadanos de más de 90 países, una muestra del alcance internacional que tuvo la tragedia desde el primer momento.
Las imágenes de las torres en llamas, el derrumbe de los edificios y la llegada de una aeronave contra el Pentágono fueron transmitidas prácticamente en tiempo real. Para millones de personas, aquellas escenas se convirtieron en uno de los acontecimientos más reconocibles del inicio del siglo XXI.
Sin embargo, el impacto del 11S no terminó con la destrucción del World Trade Center. Las decisiones adoptadas después de los atentados modificaron durante décadas la política exterior estadounidense y desencadenaron una nueva etapa de la llamada guerra contra el terrorismo.
Al Qaeda y la operación que cambió el mundo
La investigación de la Comisión del 11S documentó que Osama bin Laden y Khalid Sheikh Mohammed estuvieron en el centro de la planificación de la operación. El proyecto evolucionó durante los años previos hasta convertirse en el plan para secuestrar aviones comerciales y utilizarlos como armas contra objetivos en Estados Unidos.
Khalid Sheikh Mohammed había planteado la utilización de aeronaves secuestradas, mientras que Bin Laden respaldó el proyecto y participó en la definición de objetivos. La operación terminó con el secuestro de cuatro vuelos comerciales y el ataque contra Nueva York y el área de Washington.
La dimensión del atentado provocó una respuesta inmediata del gobierno de George W. Bush. Estados Unidos concentró sus esfuerzos militares y de inteligencia en Al Qaeda y en el régimen talibán de Afganistán, donde la organización de Bin Laden había encontrado refugio.
Poco después, la OTAN invocó por primera vez en su historia el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, considerado un ataque contra un integrante de la alianza como un ataque contra todos.
La intervención en Afganistán comenzó en octubre de 2001. Dos años después, Estados Unidos extendió su ofensiva militar a Irak, aunque el gobierno de Saddam Hussein no fue responsable de los atentados del 11S.
Las guerras posteriores al atentado generaron conflictos prolongados, desplazamientos de población, pérdidas humanas y un enorme costo económico para Estados Unidos y sus aliados.
Seguridad, inteligencia y el costo de la respuesta
El 11S también transformó la seguridad aérea. Los controles en aeropuertos se endurecieron y la cooperación internacional en materia de inteligencia adquirió una dimensión mucho mayor.
En Estados Unidos, la respuesta incluyó nuevas herramientas de vigilancia y operaciones clandestinas de detención e interrogatorio contra personas consideradas sospechosas de terrorismo.
El programa de detención e interrogatorio de la CIA se convirtió posteriormente en uno de los episodios más controvertidos de la respuesta estadounidense. Un estudio del Comité de Inteligencia del Senado documentó el funcionamiento del programa y analizó las afirmaciones de la agencia sobre la eficacia de sus técnicas de interrogatorio.
El debate llegó a uno de sus puntos más fuertes con la publicación, en 2014, del informe del Senado sobre el programa. El documento examinó el uso de técnicas coercitivas y las condiciones de detención de los prisioneros bajo custodia de la CIA.
Mientras tanto, Khalid Sheikh Mohammed permaneció detenido durante años en Guantánamo sin que el proceso judicial por su presunta participación en los atentados llegara rápidamente a una conclusión.
La persecución de los principales dirigentes de Al Qaeda también se prolongó durante una década. Osama bin Laden fue localizado y abatido por fuerzas estadounidenses en Pakistán en mayo de 2011.
Años después, Ayman al Zawahiri, quien había sucedido a Bin Laden al frente de Al Qaeda, murió en un ataque estadounidense en Kabul en julio de 2022.
Un aniversario que sigue teniendo consecuencias
La retirada estadounidense de Afganistán en agosto de 2021 puso fin a dos décadas de presencia militar directa, aunque no cerró todas las consecuencias derivadas de la intervención iniciada después del 11S.
A 25 años de los ataques, el aniversario no representa únicamente una fecha de memoria para Estados Unidos. También constituye un punto de referencia para entender buena parte de las decisiones geopolíticas que marcaron las primeras décadas del siglo XXI.
La lucha contra el terrorismo modificó las relaciones entre gobiernos, amplió la cooperación de inteligencia y convirtió la seguridad en una prioridad central para numerosos países.
También generó debates sobre los límites del poder estatal, la vigilancia, los derechos humanos y el uso de la fuerza militar fuera de las fronteras nacionales.
El 11 de septiembre dejó además una consecuencia humana que continúa décadas después. Miles de personas que participaron en las labores de rescate, recuperación y limpieza quedaron expuestas a sustancias tóxicas tras el derrumbe de las torres y posteriormente desarrollaron enfermedades relacionadas con aquella exposición.
Por ello, la historia del 11S no concluye con los 2 mil 977 muertos registrados el día de los ataques. Su impacto se extiende a quienes sobrevivieron, a los trabajadores de emergencia, a sus familias y a generaciones que crecieron después de aquella mañana.
Veinticinco años después, las imágenes de las Torres Gemelas siguen siendo reconocibles en todo el mundo. Pero detrás de ellas permanece una transformación mucho más amplia: el atentado que alteró la seguridad internacional y desencadenó una cadena de decisiones políticas y militares cuyos efectos todavía forman parte del escenario mundial.
Información del archivo histórico de la Agencia AFP
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