El nuevo técnico de México apuesta por dar continuidad al proyecto de Javier Aguirre, pero también busca llevar a la Selección a un nivel que le permita superar los octavos de final.
Rafael Márquez comenzó oficialmente una nueva etapa al frente de la Selección Mexicana. El exdefensor fue presentado como director técnico del Tricolor con un objetivo que trasciende la continuidad del proyecto anterior: construir un equipo capaz de superar la barrera de los octavos de final que México no ha podido romper en los últimos mundiales.
Márquez llega al puesto después de haber formado parte del cuerpo técnico de Javier Aguirre durante el proceso que llevó a México al Mundial 2026. Por ello, su llegada no representa una ruptura, sino la continuidad de una estructura que, según explicó, ya permitió recuperar una identidad con la que la afición volvió a sentirse identificada.
Durante su presentación en el Centro de Alto Rendimiento, el nuevo entrenador reconoció que asumir el cargo representa un desafío diferente. Ahora tendrá que tomar decisiones, construir su propio proyecto y trasladar a los futbolistas la experiencia que acumuló durante su carrera.
“Es la primera vez que me siento en esta silla y no tengo la experiencia”, reconoció Márquez, quien, sin embargo, destacó que su trayectoria le ha enseñado a asumir responsabilidades y buscar siempre la mejor manera de aportar.
Su proyecto tendrá como horizonte el Mundial de 2030. Antes deberá comenzar a trabajar con el equipo durante la próxima fecha FIFA, cuando México enfrentará a Colombia, Perú, Estados Unidos y Chile en una gira por territorio estadounidense.
Márquez no quiere empezar de cero
Uno de los conceptos que más repitió el nuevo seleccionador durante su presentación fue el de continuidad.
Márquez considera que el trabajo realizado junto a Aguirre dejó una base sobre la cual puede construir. Por ello, no pretende modificar de inmediato todo lo que funcionó durante el proceso anterior.
“La ventaja es que no empezamos de cero”, afirmó. A su juicio, la Selección recuperó una identidad y consiguió que la gente volviera a reconocerse en el equipo.
Sin embargo, continuidad no significa conformismo. El entrenador también advirtió que existe un margen importante para mejorar y que su responsabilidad será encontrar los mecanismos para que México evolucione.
Ese equilibrio será uno de los primeros desafíos de su gestión: conservar una estructura que considera positiva y, al mismo tiempo, introducir cambios que permitan elevar el nivel competitivo.
La Federación Mexicana de Futbol también estableció metas ambiciosas para este ciclo. El director de Selecciones Nacionales, Duilio Davino, señaló que el objetivo institucional es liderar la zona de Concacaf, competir por los títulos regionales y consolidar a México entre las diez mejores selecciones del mundo.
Una deuda que Márquez conoce desde dentro
El nuevo técnico tiene además una motivación particular para intentar llevar al Tricolor más lejos.
Como futbolista disputó cinco Copas del Mundo entre 2002 y 2018. En todas, México quedó eliminado en octavos de final. Ahora buscará romper esa barrera desde el banquillo.
“Tengo otra oportunidad, ya no se me dio como jugador”, explicó durante su presentación.
La frase resume una de las particularidades de su llegada. Márquez ya vivió desde dentro la frustración de quedar fuera en la misma ronda mundialista durante cinco ciclos diferentes. Ahora tendrá la posibilidad de intentar modificar esa historia como entrenador.
Su experiencia como capitán también forma parte del perfil con el que llega al cargo. Sin embargo, el propio Márquez dejó claro que ser una figura histórica del futbol mexicano no será suficiente para garantizar resultados.
El trabajo cotidiano será, dijo, el principal argumento para enfrentar la presión.
“Lo que me va a dejar a mí tranquilo y poder dormir tranquilo en las noches” será saber que hizo el trabajo necesario con los jugadores, explicó.
Un cuerpo técnico con experiencia internacional
Márquez estará acompañado por un cuerpo técnico que combina experiencia en el futbol mexicano, conocimiento de la Selección y recorrido internacional.
Juan Manuel Lillo y Andrés Guardado serán sus auxiliares principales. Guardado aporta, además, la experiencia de haber disputado cinco Copas del Mundo con México.
Vidal Paloma se incorporará al área de metodología y análisis, mientras que Xabier Mancisidor será responsable del trabajo con los porteros. Pol Lorente permanecerá como preparador físico después de formar parte del proceso anterior.
La composición del equipo responde a una de las ideas que Márquez expuso durante su presentación: complementar sus propias capacidades con especialistas que puedan aportar conocimientos distintos.
El entrenador también pretende que el trabajo no se limite a la Selección Mayor. Su proyecto contempla una mayor coordinación con los clubes y las categorías inferiores para que los futbolistas reciban herramientas y conceptos desde etapas tempranas.
El objetivo también está en las nuevas generaciones
Márquez planteó que potenciar al futbol mexicano será una tarea que deberá comenzar desde abajo.
La intención es trabajar en paralelo con los clubes de la Liga MX y con las selecciones juveniles para mejorar el desarrollo de los jugadores y preparar a quienes eventualmente lleguen al equipo mayor.
También puso énfasis en transmitir a los jóvenes lo que significa representar a México.
Para el entrenador, vestir la camiseta nacional implica una responsabilidad que debe entenderse antes de llegar a la Selección Mayor. Por ello, su proyecto busca que esa cultura se construya desde las categorías inferiores.
La idea coincide con su intención de ampliar el seguimiento de jugadores. Durante su presentación, Márquez explicó que actualmente existe un radar de alrededor de 60 futbolistas, además de jóvenes que buscan abrirse paso hacia el primer equipo.
Edson Álvarez tendrá respaldo
Otro de los temas abordados durante la presentación fue la situación de Edson Álvarez.
Márquez calificó al mediocampista como un jugador importante, referente y líder del Tricolor. También reconoció que atraviesa un momento complicado y aseguró que la Selección buscará respaldarlo.
“Vamos a intentar ayudarlo en lo que más se pueda”, afirmó.
La declaración muestra que el nuevo entrenador no pretende limitar su trabajo a la elección de convocatorias. También buscará recuperar el mejor nivel de futbolistas que considera piezas importantes dentro de la estructura nacional.
El primer examen llegará el 26 de septiembre, cuando México enfrente a Colombia en Baltimore. Después jugará contra Perú, Estados Unidos y Chile durante la misma gira.
Para Márquez será el inicio de una etapa que representa mucho más que su primer trabajo como técnico de la Selección Mayor. Es también la oportunidad de intentar conseguir desde el banquillo lo que no pudo lograr como jugador: llevar a México más allá de los octavos de final de una Copa del Mundo.
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