Mario Fernando, un estudiante de maestría, relata su experiencia al vivir durante cinco semanas cerca de un narcolaboratorio en Culiacán, Sinaloa. Este joven, a quien llamaremos así por su seguridad, enfrentó una realidad cotidiana marcada por las actividades de grupos delictivos, incluyendo la operación de un laboratorio clandestino camuflado como una «fábrica de salsas».
Advertencias antes de llegar a Culiacán
Antes de su llegada, sus compañeros le advirtieron sobre las particularidades de la zona:
- No mirar directamente a la «fábrica de salsas» ni a quienes ingresaban o salían.
- Mantenerse alejado de actividades sospechosas, especialmente los fines de semana, cuando se realizaba un supuesto pago de nómina en un terreno baldío cercano.
A pesar de sus dudas sobre la seguridad en la ciudad, Mario Fernando no tuvo otra opción que aceptar la estancia académica en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
La operación del narcolaboratorio
Durante su estancia en un departamento cercano al laboratorio, Mario Fernando observó:
- Camionetas blancas descargando químicos. Por las mañanas, el lugar era ventilado, mientras que por las noches permanecía cerrado.
- Equipamiento dentro del laboratorio. De reojo, alcanzó a notar grandes contenedores y ventiladores apuntando hacia la calle.
Aunque el ambiente era aparentemente tranquilo, el joven reconoció que los trabajadores del lugar vigilaban constantemente los alrededores, saludando de forma casual a los vecinos.
Fines de semana: El pago de nómina
Mario también presenció cómo los fines de semana la actividad en el laboratorio aumentaba:
- Hombres en camionetas instalaban una carpa y organizaban filas de unas 20 a 25 personas que esperaban recibir pagos.
- La vigilancia era evidente, aunque las armas no eran visibles. Mario evitaba mirar directamente para no llamar la atención.
La normalización de la violencia
Mario destaca cómo los habitantes de Culiacán parecen haberse acostumbrado a convivir con estas actividades.
- Falta de denuncias: Los vecinos preferían no llamar al 911 ni intervenir.
- Ausencia policial: En sus cinco semanas en la ciudad, asegura no haber visto patrullas ni policías en las calles.
El contexto del fentanilo en Sinaloa
La experiencia de Mario ocurre en medio de crecientes reportes sobre la producción de fentanilo en México, particularmente en Sinaloa, epicentro de actividades del Cártel de Sinaloa. Este estado ha sido señalado como clave en la fabricación y distribución de esta droga, considerada responsable de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos.
El reportaje del New York Times y las reacciones
Recientemente, The New York Times publicó un reportaje en el que periodistas ingresaron a un laboratorio clandestino en Sinaloa. Según el artículo:
- Condiciones del laboratorio: Equipado con quemadores, ollas y químicos, el lugar producía fentanilo suficiente para más de 200 mil dosis.
- Resiliencia del narcotráfico: Las operaciones eran móviles y podían desmantelarse rápidamente ante amenazas de operativos militares.
Este reportaje generó controversia en México, siendo desmentido por la presidenta Claudia Sheinbaum y autoridades como la Secretaría de Marina, quienes cuestionaron la veracidad de los detalles técnicos presentados.
Sheinbaum refuta el reportaje del New York Times
Durante una conferencia matutina, Claudia Sheinbaum calificó el reportaje como “poco creíble”. Autoridades mexicanas argumentaron que la producción de fentanilo en condiciones tan precarias sería letal para los operarios.
- Expertos en química: Indicaron que los vapores del fentanilo habrían provocado la muerte inmediata de quienes lo manipulaban sin protección adecuada.
El New York Times, sin embargo, reafirmó la validez de su investigación, destacando los riesgos enfrentados por sus periodistas y la necesidad de documentar estas realidades.
La violencia en Sinaloa y la respuesta del gobierno
La publicación del reportaje ocurre en un contexto de intensa violencia en Sinaloa, marcada por enfrentamientos entre facciones del Cártel de Sinaloa. Estas disputas han provocado un aumento de operativos militares, como el que resultó en la incautación histórica de 20 millones de dosis de fentanilo en diciembre.
El caso de Mario Fernando ilustra cómo la normalización de estas actividades delictivas impacta a la población local y cómo el narcotráfico continúa adaptándose para evadir la presión de las autoridades.
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