El asesinato de Claudia Tacoronte, estudiante española de intercambio en Morelos, vuelve a poner bajo presión a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos tras una cadena de casos que ya había provocado protestas, tomas de instalaciones y un paro estudiantil durante 2026.
La joven, de 21 años y originaria de Canarias, fue asesinada la noche del 12 de septiembre en Cuautla, mientras realizaba una estancia académica en la UAEM. Claudia era estudiante de la Universidad de Granada, donde cursaba Educación Infantil.
La Fiscalía General del Estado de Morelos informó que el caso se investiga bajo el protocolo de feminicidio. Además, mantiene comunicación con el Consulado de España para dar seguimiento al caso y apoyar a la familia.
El crimen ocurrió en las inmediaciones de la Casa de la Cultura de Cuautla, donde se desarrollaba la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal. Las primeras versiones apuntaron a un presunto asalto y a una agresión con arma blanca. Sin embargo, las circunstancias precisas del ataque permanecen bajo investigación.
La muerte de Claudia ocurre apenas meses después de que la comunidad universitaria de Morelos protagonizara una de sus mayores movilizaciones recientes por los casos de Kimberly Joselín Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez.
Kimberly Joselín y Karol Toledo detonaron el paro universitario
Kimberly Joselín Ramos Beltrán, estudiante de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática, desapareció el 20 de febrero. Su cuerpo fue localizado el 2 de marzo en la zona norte de Cuernavaca.
La UAEM confirmó entonces que se trataba de un feminicidio y expresó públicamente su condena. La institución también documentó las movilizaciones que comenzaron alrededor del caso y la exigencia de justicia de estudiantes y familiares.
Ese mismo 2 de marzo, mientras la comunidad comenzaba a movilizarse por el asesinato de Kimberly, desapareció Karol Toledo Gómez, alumna de la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec.
Tres días después, el 5 de marzo, Karol fue localizada sin vida. La Fiscalía de Morelos investigó también su muerte como feminicidio y posteriormente descartó una relación entre ambos casos.
La coincidencia temporal entre ambos expedientes elevó la tensión dentro de la universidad. Estudiantes tomaron instalaciones, organizaron marchas y exigieron tanto justicia para las jóvenes como medidas concretas para garantizar su seguridad.
La propia UAEM mantiene un registro institucional del paro iniciado el 2 de marzo. En sus comunicados aparecen las exigencias de justicia por los casos de Kimberly y Karol, así como las mesas de diálogo y la Carta Institucional de Garantías entregada durante el conflicto.
Para el 19 de marzo, la movilización llevaba más de 20 días. Las demandas ya incluían un plan de seguridad universitaria, atención a las condiciones de riesgo en los campus y mecanismos para proteger a la comunidad estudiantil.
Michelle Itzayana fue localizada sin vida en junio
La cadena de hechos volvió a alcanzar a otra estudiante meses después.
Michelle Itzayana Fuentes Calderón, de 15 años, pertenecía al Sistema Universitario de Educación Mixta de la UAEM. La joven desapareció el 24 de mayo en Yautepec y fue localizada sin vida nueve días después, el 2 de junio.
En ese momento, la universidad informó su fallecimiento y expresó solidaridad con su familia. La institución no presentó públicamente el caso como feminicidio en los comunicados disponibles, por lo que las circunstancias y la clasificación jurídica deben diferenciarse de los expedientes de Kimberly y Karol.
La diferencia es relevante. Aunque los cuatro casos forman parte del contexto de violencia que ha golpeado a estudiantes vinculadas con la UAEM, no todos cuentan con la misma clasificación oficial ni con las mismas circunstancias.
Por ello, el asesinato de Claudia vuelve a poner sobre la mesa una problemática que ya había generado una crisis interna en la universidad: la exigencia de que estudiantes puedan trasladarse y permanecer en sus espacios académicos sin quedar expuestos a situaciones de violencia.
Claudia era estudiante de intercambio y su muerte generó reacción internacional
Claudia Tacoronte había llegado a Morelos como parte de un programa de movilidad académica entre la Universidad de Granada y la UAEM.
La universidad española condenó el asesinato y este lunes realizó un homenaje en memoria de la joven. Profesores, estudiantes y trabajadores guardaron un minuto de silencio en distintos centros universitarios, entre ellos los espacios donde Claudia cursaba sus estudios.
La reacción también llegó desde Canarias, donde autoridades municipales y representantes institucionales expresaron su consternación por la muerte de la joven.
En México, la UAEM exigió una investigación exhaustiva y con perspectiva de género. Asimismo, pidió evitar especulaciones que pudieran afectar a la familia mientras las autoridades avanzan en el esclarecimiento del crimen.
El caso adquiere así una dimensión que trasciende a la comunidad universitaria de Morelos. Claudia era una estudiante extranjera que se encontraba en México por motivos académicos y su asesinato activó la atención de instituciones mexicanas, españolas y universitarias de ambos países.
Mientras la Fiscalía mantiene abierta la investigación, el antecedente de Kimberly, Karol y Michelle vuelve inevitable el reclamo de estudiantes y familias por mejores condiciones de seguridad.
La UAEM ya enfrentó en marzo un paro prolongado a raíz de los feminicidios de Kimberly y Karol. Ahora, la muerte de Claudia ocurre cuando aquella crisis forma parte todavía de la memoria reciente de la institución.
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