Claudia Sheinbaum rechazó que una encuesta difundida en redes sociales demuestre respaldo mayoritario de los mexicanos a una intervención militar de EE. UU. y defendió la soberanía nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió este lunes a la polémica generada por una encuesta difundida en X sobre una eventual entrada de fuerzas especiales estadounidenses a territorio mexicano.
El sondeo fue publicado originalmente por el empresario y exsubsecretario de Turismo Simón Levy. Posteriormente, Derek Maltz, exadministrador interino de la DEA, lo retomó para presentar sus resultados como una muestra del supuesto respaldo de los mexicanos a una intervención de fuerzas estadounidenses.
La publicación generó críticas por la forma en que fue interpretada. Se trata de un ejercicio abierto en redes sociales, sin una metodología electoral o demoscópica que permita considerarlo representativo de la población mexicana.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum rechazó esa lectura y sostuvo que la mayoría de los mexicanos no está de acuerdo con una intervención extranjera.
La mandataria también reiteró la posición de su gobierno frente a Washington: cooperación en materia de seguridad, pero sin permitir una subordinación ni una vulneración de la soberanía mexicana.
La encuesta que desató la controversia
La discusión comenzó con una pregunta publicada por Simón Levy en su cuenta de X. El ejercicio planteaba si los mexicanos permitirían el ingreso de fuerzas especiales estadounidenses para detener a políticos con órdenes de arresto vigentes en EE. UU.
La captura difundida posteriormente mostraba un resultado de 89% a favor de permitir esa acción y 11% en contra bajo el argumento de defender la soberanía.
Maltz retomó esos resultados y los presentó como evidencia de un supuesto respaldo mayoritario a una intervención estadounidense contra políticos mexicanos señalados por corrupción.
Sin embargo, la naturaleza del ejercicio es relevante. Los participantes respondieron voluntariamente a través de una red social y no existe información pública suficiente sobre una muestra probabilística, selección de participantes, cuestionario completo o margen de error.
Por ello, sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente al conjunto de la población mexicana.
La controversia adquirió mayor dimensión debido al contexto bilateral. En las últimas semanas, funcionarios estadounidenses han insistido en la necesidad de una cooperación más intensa contra los grupos delictivos que operan en México, mientras el gobierno de Sheinbaum ha establecido como límite que cualquier colaboración debe respetar la soberanía nacional.
Sheinbaum contrapone otra medición
Durante la conferencia, un reportero cuestionó a la presidenta sobre la publicación y calificó como absurda la interpretación de Maltz.
En respuesta, Sheinbaum presentó cifras de otro ejercicio de opinión que, según explicó, mostraban un escenario completamente diferente.
De acuerdo con los datos expuestos durante la conferencia, 91% rechazaría una intervención como la planteada, mientras 9% estaría de acuerdo.
La presidenta utilizó esas cifras para cuestionar la idea de que exista un respaldo mayoritario entre los mexicanos a una intervención militar estadounidense.
También se expusieron resultados sobre distintas formas de cooperación para combatir al crimen organizado. El 50% respaldaría una colaboración entre México y EE. UU. sin subordinación; 33% consideraría que solamente el gobierno mexicano debe combatir al crimen organizado; 9% aceptaría operativos estadounidenses para detener o eliminar integrantes de organizaciones criminales y 8% no respondió.
La diferencia entre cooperación e intervención es precisamente uno de los puntos centrales de la postura del gobierno mexicano.
Sheinbaum ha defendido una fórmula que ha repetido en distintos momentos: “coordinación sin subordinación”.
La soberanía vuelve al centro de la relación con Washington
La discusión sobre una posible intervención estadounidense ocurre en medio de una relación bilateral marcada por la presión de Washington para obtener mayores resultados contra los cárteles.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó recientemente que México ha incrementado sus esfuerzos contra el crimen organizado, pero consideró que todavía son insuficientes. También señaló que existen regiones del país bajo control de organizaciones criminales.
Al mismo tiempo, ambos gobiernos mantienen mecanismos de cooperación en materia de seguridad. Uno de ellos es la operación binacional Águila Alta, relacionada con la detección y neutralización de drones utilizados por organizaciones criminales en la frontera.
La diferencia está en los límites de esa colaboración.
Para la administración mexicana, la participación de agentes o militares estadounidenses en territorio nacional no puede convertirse en una acción unilateral. Esa posición ha sido acompañada por una defensa constante de la independencia y soberanía de México.
Hace unos días, Sheinbaum también respondió a otra polémica relacionada con publicaciones del presidente Donald Trump y afirmó que México es un país libre, independiente y soberano, además de rechazar que pueda convertirse en colonia o protectorado de otro país.
También cuestionan el uso político de las redes sociales
Durante la conferencia, la presidenta retomó además el debate sobre la regulación de las plataformas digitales y la inteligencia artificial.
Sheinbaum señaló que su gobierno ha planteado establecer reglas para identificar contenidos generados mediante inteligencia artificial durante procesos electorales.
El tema cobra relevancia ante la circulación de publicaciones, imágenes y videos que pueden presentarse como información real sin que los usuarios conozcan su origen.
En este contexto, la presidenta planteó la necesidad de discutir mecanismos de regulación sin que éstos se conviertan en herramientas de censura gubernamental.
Mientras tanto, su gobierno ha optado por utilizar la propia conferencia matutina como espacio para responder a contenidos difundidos en redes y presentar información alternativa.
El episodio de la encuesta vuelve a colocar en el debate la influencia que pueden tener los sondeos difundidos en plataformas digitales, especialmente cuando son utilizados para respaldar argumentos sobre asuntos sensibles como seguridad, intervención extranjera y soberanía nacional.
Por ahora, el dato más relevante es que la encuesta difundida por Maltz no permite afirmar que la mayoría de los mexicanos respalde una intervención militar estadounidense, mientras que Sheinbaum utilizó otro ejercicio de opinión para sostener exactamente la posición contraria. La diferencia entre ambos resultados también deja abierta la discusión sobre quién realizó cada medición, con qué metodología y qué tan representativos son sus resultados.
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