El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó la Ley Laken Riley, que autoriza la detención de migrantes indocumentados acusados de delitos no violentos, como robos menores. Esta es la primera legislación aprobada en su segundo mandato.
Detalles de la Ley Laken Riley
La ley, nombrada en honor a Laken Riley, una estudiante de enfermería de Georgia de 22 años que fue asesinada el año pasado por un inmigrante indocumentado, permite a las autoridades migratorias detener a personas sin documentación legal que sean acusadas de delitos menores, incluso antes de ser condenadas. Además, otorga a los fiscales generales de los estados la facultad de intervenir en decisiones de política migratoria del gobierno federal y de demandar al gobierno si no se cumple con la ley.
Reacciones y críticas
Organizaciones de derechos civiles y activistas han expresado su preocupación, argumentando que la ley podría conducir a detenciones masivas arbitrarias y a la separación de familias. Amnistía Internacional calificó la medida como xenófoba y deshumanizadora, advirtiendo sobre posibles impactos financieros y caos judicial.
Contexto y medidas adicionales
Esta legislación se suma a otras acciones de la administración Trump en materia migratoria, como la evaluación del uso de la base militar de Guantánamo para retener a migrantes indocumentados que las autoridades buscan deportar. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, indicó que se están explorando todos los recursos disponibles para mantener la seguridad en Estados Unidos.
La firma de la Ley Laken Riley refuerza la postura de la administración Trump en contra de la inmigración ilegal, ampliando las facultades para la detención y deportación de migrantes indocumentados acusados de delitos no violentos. Sin embargo, ha generado un intenso debate sobre los derechos humanos y las implicaciones legales de dicha medida.
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