La Selección Mexicana abrirá el 2026 con un reto mayúsculo: enfrentar al Portugal de Cristiano Ronaldo en la Ciudad de México durante la inauguración del renovado Estadio Banorte, un escenario que promete volverse histórico para el futbol nacional. Tras un cierre de año marcado por empates sin brillo y derrotas preocupantes ante Colombia y Paraguay, el conjunto dirigido por Javier Aguirre busca recuperar nivel frente a dos potencias europeas que llegan con plantillas completas y aspiraciones altas rumbo al Mundial. La directiva de la selección confirmó que estos duelos serán parte de un plan para evaluar rendimiento, ajustar línea táctica y exigir a un plantel que ha mostrado irregularidad persistente.
Un estreno que exige carácter deportivo
Aguirre tendrá enfrente la presión mediática habitual, pero ahora aumentada por la expectativa del público mexicano, que quiere ver señales claras de avance antes de inaugurar el Mundial 2026. El primer duelo se jugará el sábado 28 en un Estadio Banorte recién remodelado, una sede que servirá como escenario oficial para la apertura de la Copa del Mundo el próximo 11 de junio. Este partido es considerado una prueba clave por la contundencia colectiva del cuadro portugués, sexto en el ránking FIFA, y por el atractivo que genera la posible presencia de Cristiano Ronaldo, quien aún compite al máximo nivel y funge como referente emocional y táctico del equipo.
Portugal llega a este compromiso tras una fase clasificatoria sólida y con una generación experimentada que mezcla veteranos de alto rendimiento con figuras que militan en clubes élite de Europa. Para México, el encuentro representa una oportunidad seria de medir la capacidad de reacción defensiva ante ataques verticales, así como de observar si la selección puede sostener ritmo durante los noventa minutos frente a un rival que exige precisión y orden.
El Tri enfrentará también a Bélgica en Chicago
Tres días después de enfrentar a Portugal, el Tri viajará a Chicago para medirse con Bélgica, octavo del mundo y considerado uno de los equipos que mejor ha entendido la transición entre generaciones. Este segundo encuentro pondrá a prueba la capacidad de adaptación táctica del equipo mexicano y la gestión física en un calendario apretado. La directiva nacional explicó que ambos amistosos fueron pactados para reunir condiciones similares a las que enfrentarán en la Copa Mundial, tanto en intensidad como en desplazamientos.
La exigencia crece porque el Tri llega de un año en el que no logró victorias relevantes. Cuatro empates consecutivos y derrotas amplias contra rivales sudamericanos encendieron alarmas internas. Aguirre reconoció públicamente que algunos jugadores “quieren, pero no les alcanza”, un mensaje que dejó en evidencia el momento crítico del equipo. Estos amistosos son, por lo tanto, exámenes de carácter, disciplina y claridad táctica.
México debe corregir antes de debutar en el Mundial
El Tri debutará en el Mundial el 11 de junio en el mismo Estadio Banorte, donde enfrentará a un rival que se definirá durante el sorteo del viernes. Después viajará a Guadalajara para su segundo duelo el 18 de junio y cerrará la fase de grupos el 24 de junio otra vez en la capital. Villarreal, defensas centrales y mediocampistas ofensivos se mantienen en evaluación, pues la selección necesita solidez para garantizar un mejor desempeño del mostrado en Catar, donde quedó eliminada en la fase de grupos.
La Federación Mexicana de Futbol afirma que estos partidos servirán para ajustar líneas rotas, recuperar confianza y detectar líderes dentro del campo. La meta oficial sigue siendo avanzar mínimo a octavos, aunque la presión externa exige más.
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