El excampeón mexicano rechazó los señalamientos contra Julio César Chávez Jr., habló de sus propios excesos y confió en que las próximas peleas de sus hijos vuelvan a poner el deporte en el centro.
A pocos días de cumplirse 42 años de su primera conquista mundial, Julio César Chávez habló de una etapa de su vida marcada tanto por los triunfos sobre el ring como por los problemas que enfrentó fuera de él.
El llamado “Gran Campeón Mexicano” aseguró que actualmente su pelea más importante ocurre lejos del cuadrilátero. A sus 64 años, sostiene que busca defender el legado construido durante décadas y enfrentar los cuestionamientos que han alcanzado también a su familia.
En entrevista con EFE, con motivo del estreno del documental biográfico Chávez vs Chávez, el exboxeador se refirió particularmente a las acusaciones que han rodeado a su hijo mayor, Julio César Chávez Jr.
“Mi carrera boxística nadie me la va a quitar, ahí están los récords (…) En México siempre buscan chivos expiatorios, pero no hay nada sobre lo que se dice de mi hijo”, afirmó.
Chávez Jr. fue entregado por autoridades de EE. UU. a México en agosto de 2025 por señalamientos relacionados con delincuencia organizada y tráfico de armas. Frente a esas acusaciones, su padre rechazó que su hijo tenga vínculos con organizaciones criminales.
“¿Tú crees que si mi hijo fuera delincuente, si fuera narcotraficante o todas esas cosas que se le decían que era, estaría peleando? ¿Qué necesidad tendría mi hijo de pelear? Siempre ha sido boxeador”, sostuvo.
Chávez espera que sus hijos vuelvan a poner el boxeo en el centro
Después de un último año que calificó como complicado, Julio César Chávez espera que los próximos combates de sus hijos ayuden a cambiar la conversación.
Julio César Chávez Jr. y Omar Chávez tienen programadas peleas en Puebla el próximo 12 de septiembre. Para su padre, esos encuentros representan una oportunidad para que la atención vuelva al deporte.
El excampeón reconoció, además, que sus hijos siguieron sus pasos en el boxeo, pero también enfrentaron problemas relacionados con el consumo de drogas y alcohol.
Chávez ha hablado públicamente de sus propios excesos y de las consecuencias que tuvieron sobre su carrera y su vida familiar. Ahora, considera que esa experiencia puede servir para que las nuevas generaciones conozcan los riesgos de las adicciones.
En ese contexto llegará el documental Chávez vs Chávez, una producción de cinco capítulos dirigida por el periodista y escritor mexicano Diego Enrique Osorno.
La serie recorrerá diferentes etapas de la trayectoria del expúgil, desde sus grandes victorias hasta el periodo en el que su carrera comenzó a deteriorarse.
El documental muestra al campeón más allá del ring
La producción recupera imágenes de algunos de los combates más importantes de Chávez, entre ellos su victoria ante el estadounidense Meldrick Taylor.
También aborda momentos personales que el propio excampeón reconoce que no resulta sencillo recordar.
“(En el documental) van a conocer al verdadero Julio, en las buenas y en las malas. Hay episodios que no me gustan porque me hacen recordar todo el daño que le he hecho a mi familia, pero sobre todo a mí mismo, me destruí y casi me quité la vida”, reconoció.
A lo largo de cinco horas, el documental plantea el ascenso, la caída y la recuperación de una de las figuras más importantes del boxeo mexicano.
Entre los momentos recordados aparece la pelea contra Greg Haugen en el Estadio Azteca, celebrada el 20 de febrero de 1993, ante una asistencia superior a 132 mil personas.
Aquella noche se convirtió en uno de los episodios más emblemáticos de su carrera y quedó registrada como récord Guinness.
Sin embargo, Chávez reconoce que durante el momento de mayor éxito no dimensionaba completamente la magnitud del reconocimiento que recibía.
“Es increíble volver a ver el cariño y el afecto de todos los mexicanos. En su momento no le ponía atención, estaba muy mal, hay muchas cosas que no recuerdo”, explicó.
El documental también representa para él una oportunidad para intentar convertirse nuevamente en un referente para las nuevas generaciones.
Chávez considera que su historia puede servir para advertir sobre las consecuencias de las adicciones y resume ese riesgo en tres destinos posibles: “las cárceles, los hospitales y la muerte”.
Chávez habla de Culiacán y de una vida marcada por la incertidumbre
El excampeón también se refirió a la situación que atraviesa Culiacán, su ciudad natal, en medio de una crisis de seguridad marcada por la violencia armada.
Durante sus años de gloria, Chávez era recibido como un héroe en su tierra. Ahora observa una realidad distinta y reconoce que el entorno ha cambiado.
El exboxeador señaló que cuenta con clínicas de rehabilitación en Culiacán y Tijuana y afirmó que, hasta ahora, las organizaciones criminales han respetado a su familia.
“Tenemos clínicas de rehabilitación en Culiacán y en Tijuana y no se han metido o molestado. Gracias a Dios hasta ahorita me han respetado, pero mañana, ¿quién sabe?”, cuestionó.
La declaración refleja también la incertidumbre con la que asegura vivir actualmente. Frente a esa realidad, Chávez dijo que prefiere concentrarse en el presente y valorar que permanece con vida y que sus hijos están sanos.
El excampeón invicto más largo de la historia moderna, con un récord de 90 peleas sin derrota, también reconoció que el paso del tiempo modificó su manera de mirar su propia trayectoria.
“Lo bueno es que lo estoy contando. A la mayoría les hacen documentales ya cuando están muertos y gracias a Dios pues estoy todavía vivito y coleando”, expresó entre bromas.
Así, mientras prepara la presentación de Chávez vs Chávez, el histórico pugilista enfrenta una etapa distinta de su vida. Ya no se trata de defender un título mundial, sino de reivindicar una historia deportiva que considera parte de su legado y acompañar a sus hijos mientras buscan construir el suyo propio.
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