El Ministerio de Comercio de China anunció este jueves la apertura de una investigación formal contra las medidas comerciales que impulsa el Gobierno de México en el marco del Paquete Económico 2026. El procedimiento incluye el análisis de los nuevos aranceles a 1,463 fracciones arancelarias, así como restricciones adicionales a la inversión extranjera, que según Pekín afectarían directamente a empresas chinas y dañarían la confianza en el país como destino de negocios. La disputa surge en un contexto donde la administración de Claudia Sheinbaum ha optado por aplicar los gravámenes máximos permitidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC), medida que ya despierta roces con otros socios estratégicos de México.
China cuestiona la estrategia económica de México
De acuerdo con el comunicado oficial, la investigación comenzó el 25 de septiembre y se regirá bajo la Ley de Comercio Exterior china y las normas que regulan barreras al comercio. El Ministerio de Comercio subrayó que, de aprobarse los incrementos arancelarios incluidos en el paquete fiscal, se cubrirían importaciones valuadas en alrededor de 52 mil millones de dólares, es decir, 8.6 % del total nacional.
Los sectores más expuestos son automóviles, autopartes, acero, plásticos, textiles, calzado y juguetes, rubros que constituyen parte fundamental de las exportaciones chinas a México. La reacción de Pekín busca anticiparse al impacto que tendría una barrera de tal magnitud en la relación bilateral.
Un portavoz advirtió que los cambios “no solo dañarían los intereses de los socios comerciales de México, incluida China, sino que afectarían gravemente la certidumbre de su propio entorno de negocios, minando la confianza de las empresas extranjeras para invertir en el país”.
La administración Sheinbaum sostiene que los nuevos gravámenes forman parte de una estrategia para proteger a la industria mexicana frente a una ola de importaciones baratas. Según Hacienda, los sectores contemplados enfrentan competencia desleal que erosiona la producción interna. Sin embargo, las críticas externas ya colocan a México en una posición incómoda frente a dos de sus principales socios: China y Corea del Sur.
Un choque comercial con efectos regionales
El procedimiento de investigación tendrá una duración inicial de seis meses, aunque puede extenderse hasta nueve en caso de circunstancias excepcionales. En ese lapso, el gobierno chino podrá solicitar información a empresas, realizar inspecciones y organizar audiencias. Los actores interesados disponen de 20 días para presentar observaciones iniciales.
El mensaje de Pekín va más allá de la relación bilateral con México. El comunicado oficial acusó que, en un escenario internacional marcado por las medidas arancelarias de Estados Unidos, “los países deben oponerse conjuntamente al unilateralismo y al proteccionismo, y no sacrificar los intereses de terceros bajo la coerción de otros”.
Con esta declaración, China insinúa que las medidas mexicanas no serían autónomas, sino influenciadas por la presión de Washington. La afirmación abre la puerta a un debate sobre hasta qué punto la política comercial mexicana busca fortalecer a su mercado interno o alinearse a los intereses de Estados Unidos en su disputa con el gigante asiático.
La controversia aparece en un momento delicado: en 2026 está prevista una revisión del T-MEC, lo que complica el equilibrio de México entre sus dos mayores socios comerciales. Una confrontación abierta con Pekín podría dejar al país con menor margen de negociación en un tablero global cada vez más marcado por las guerras comerciales.
De concretarse los nuevos gravámenes, México no solo enfrentaría presiones diplomáticas, sino también riesgos internos. Expertos advierten que un aumento en los costos de importación en sectores clave se trasladaría al consumidor, elevando los precios de productos básicos como ropa, calzado o electrodomésticos.
Pekín concluyó su comunicado señalando que la investigación busca “salvaguardar con firmeza los derechos e intereses legítimos de sus industrias”. En otras palabras, China no descarta tomar represalias comerciales si las medidas mexicanas avanzan.
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