El cerco internacional contra CIBanco se cerró este lunes tras una decisión sorpresiva de Visa: las tarjetas de la institución financiera quedaron inhabilitadas para operaciones internacionales. Esta medida, que según el banco se implementó sin previo aviso adecuado, se suma a una serie de sanciones derivadas de las acusaciones del Departamento del Tesoro de EE. UU., que lo vinculan con el presunto lavado de dinero para tres cárteles mexicanos.
El golpe más reciente fue anunciado por la propia institución en un comunicado emitido este 30 de junio, en el que detalló que Visa les notificó la cancelación de transacciones internacionales a partir de las 14:00 horas. La medida afecta directamente a su tarjeta CICash Multicurrency, utilizada para compras en el extranjero.
CIBanco expresó su inconformidad con la decisión de Visa, argumentando que el Departamento del Tesoro había otorgado un plazo de 21 días para que las instituciones estadounidenses interrumpieran cualquier operación relacionada. «Nos fue anunciada de manera repentina el domingo 29 de junio a las 20:00 horas y ratificada hasta este lunes a las 12:30 horas», afirmó la entidad.
La cancelación internacional llega en un momento particularmente crítico para el banco, que ya fue degradado por las agencias calificadoras Fitch y S&P. Esta última incluso decidió retirar completamente su relación con la entidad.
S&P y la desconfianza del mercado
Standard & Poor’s finalizó su contrato con CIBanco poco después de haber reducido su calificación crediticia a niveles especulativos. Las calificaciones de largo y corto plazo se colocaron en ‘mxCCC+’ y ‘mxC’, respectivamente, tanto para CIBanco como para su filial Finanmadrid México.
La calificadora explicó que su decisión obedeció a las acusaciones formuladas por el gobierno estadounidense, que aseguró haber detectado una operación de lavado de al menos 10 millones de dólares a través del banco mexicano, presuntamente destinada al Cártel del Golfo.
Patrón de transacciones y acusaciones del Tesoro
Según la información proporcionada por el Tesoro, entre 2021 y 2024 CIBanco habría facilitado movimientos financieros por alrededor de 2.1 millones de dólares mediante empresas mexicanas, recursos que terminaron en manos del CJNG, los Beltrán Leyva y el Cártel del Golfo, con el objetivo de adquirir precursores químicos para la elaboración de fentanilo.
Sin embargo, las autoridades mexicanas cuestionan la solidez de estas afirmaciones. La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que hasta ahora no hay pruebas contundentes y criticó el proceder unilateral de Estados Unidos: «No hay pruebas, son dichos. ¿De dónde está el lavado de dinero? Si hay pruebas, se actúa. Pero si no hay, no se puede actuar», señaló.
En la misma línea, algunos analistas apuntan que las acusaciones carecen de sustento jurídico y han sido usadas para justificar acciones desproporcionadas. «No existen evidencias claras contra CIBanco, Intercam o Vector que respalden los señalamientos de narcolavado», advirtieron especialistas consultados en medios financieros nacionales.
A raíz del escándalo, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) intervino en CIBanco, así como en Intercam y Vector, para asegurar los recursos de ahorradores y acreedores. Edgar Amador, secretario de Hacienda, minimizó el riesgo sistémico:
«Estas instituciones representan menos del 1% de los depósitos del sistema bancario nacional».
Mientras el caso se desarrolla entre acusaciones cruzadas, sanciones financieras y desconfianza binacional, los usuarios de CIBanco quedan atrapados en la incertidumbre, sin poder usar sus tarjetas en el extranjero y con pocas respuestas sobre lo que viene.
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