La reaparición del gusano barrenador en Veracruz provocó un nuevo cierre fronterizo para la exportación de ganado mexicano, y ha generado un impacto millonario al sector agropecuario. Las cifras son claras: 400 millones de dólares en pérdidas acumuladas sólo en lo que va de 2025.
El brote fue detectado en Ixhuatlán de Madero, Veracruz, a más de 500 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. A pesar de esta distancia y de los estrictos controles zoosanitarios en los estados exportadores del norte, el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) determinó suspender de inmediato el comercio de ganado en pie, bisontes y equinos desde todo México.
Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), criticó la decisión estadounidense, al calificarla de «injustificada» y contraria a los principios de regionalización que establece el T-MEC. «El cierre impacta a estados libres de la plaga como Sonora, Chihuahua, Durango y Coahuila, que exportan casi todo el ganado en pie», señaló.
Ganaderos del norte, los más golpeados
El cierre fronterizo afecta especialmente a los estados del norte del país, que concentran la mayoría de las exportaciones hacia EE. UU. Estos productores cumplen con los requisitos sanitarios internacionales, y están certificados como zonas libres del gusano barrenador.
«Es una plaga localizada, pero nos tratan como si todo el país estuviera infectado. No están aplicando la regionalización sanitaria como debería», afirmó un representante ganadero de Sonora, que pidió mantener el anonimato por temor a represalias comerciales.
Las consecuencias son dramáticas. De enero a mayo de 2025, las exportaciones de ganado en pie cayeron 64% en volumen y 53% en valor respecto al mismo periodo de 2024, según el GCMA. Con este segundo cierre en el año, la crisis del sector se profundiza.
El gusano barrenador: amenaza latente
El gusano barrenador del ganado (GBG) es una plaga exótica de alto riesgo que provoca lesiones graves en el ganado al depositar larvas en heridas abiertas. Su reintroducción en territorio mexicano representa una amenaza para toda la industria pecuaria.
Aunque los brotes han sido localizados, las reacciones del gobierno estadounidense han sido inmediatas y generalizadas. Especialistas advierten que, si no se contiene con rapidez, el GBG podría tener impactos duraderos en la competitividad del sector mexicano.
Urge estrategia bilateral
Expertos y productores demandan una estrategia coordinada entre México y EE. UU. para aplicar la regionalización zoosanitaria, establecer protocolos de emergencia y evitar que cada brote derive en un cierre total.
También se requiere mayor inversión en vigilancia epidemiológica, campañas de prevención, y fortalecimiento de las capacidades técnicas del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA).
«Si cada brote se convierte en un castigo nacional, el sector quedará herido de muerte», advirtió un dirigente ganadero de Durango.
También te puede interesar: Comerciantes corren contra el reloj para evitar arancel de 50% al cobre en EE. UU.




