La incertidumbre económica volvió a reflejarse en el ánimo empresarial durante marzo de 2025, con una caída del 3.06% en el Índice Mexicano de Confianza Económica (IMCE), de acuerdo con el más reciente informe del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).
El indicador, que mide la percepción de los contadores públicos colegiados respecto al entorno económico, descendió de 73.02 puntos en febrero a 70.78 unidades en marzo, manteniéndose en el rango medio de la clasificación neutral, pero con una tendencia a la baja que preocupa a especialistas del sector.
La Situación Actual, uno de los dos componentes del IMCE, disminuyó 2.71% para ubicarse en 66.77 puntos, arrastrada por una visión más pesimista sobre la variación de los inventarios (-6.13 pts), la contratación de personal (-3.88 pts) y las ventas actuales (-3.18 pts).
Por el contrario, los contadores mostraron un ligero optimismo en la cobranza de ventas (+2.57 pts) y una percepción menos negativa de los costos de producción (+1.33 pts), aunque insuficiente para revertir la caída general.
Confianza a futuro también se debilita
La Situación Futura, que proyecta las expectativas para los próximos seis meses, cayó 3.44% en marzo y se ubicó en 75.79 puntos, continuando en terreno neutral pero con señales claras de debilitamiento.
Los factores que más contribuyeron a este descenso fueron una visión negativa del desempeño de las ventas futuras (-10.17 pts) y del crecimiento en la plantilla laboral (-6.99 pts). No obstante, hubo puntos positivos, como un mayor interés en invertir en capacitación (+2.53 pts) y en activos que impulsen la productividad (+3.82 pts).
Además de los indicadores económicos, el IMCP destacó que las condiciones de inseguridad continúan siendo el principal obstáculo para el desarrollo económico del país, seguido de cerca por la corrupción, la burocracia y la incertidumbre jurídica.
Perspectiva general: un entorno desafiante
El informe del IMCE revela que, si bien México no atraviesa una crisis económica aguda, la falta de dinamismo en las ventas, el empleo y la inversión empresarial, sumado a los factores estructurales de inseguridad e incertidumbre institucional, han comenzado a minar la confianza del sector profesional contable.
Para los próximos meses, el comportamiento del indicador dependerá en gran medida de factores como la evolución de las políticas económicas internas, la seguridad pública y las condiciones globales de inversión. En este contexto, el reto para los sectores público y privado será fortalecer la certidumbre y estimular la reactivación económica con base en confianza y estabilidad.
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