México se está moviendo rápido para amortiguar el golpe de los aranceles del presidente Donald Trump a los autos exportados hacia Estados Unidos. La prioridad es clara: proteger uno de los pilares de su economía mediante negociaciones bilaterales intensas y ajustes estratégicos en su industria automotriz.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, ha encabezado reuniones con autoridades estadounidenses para asegurar que México obtenga un trato preferencial. Hasta ahora, se han celebrado seis encuentros clave con el secretario de Comercio de EE. U.U., en los que se han discutido mecanismos para evitar que los aranceles afecten la competitividad del país y, sobre todo, el empleo nacional.
Negociaciones técnicas y ajustes estratégicos
El objetivo principal es que una mayor proporción de cada vehículo producido en México pueda ser considerado como originario de Estados Unidos, lo que permitiría a estos autos beneficiarse del actual marco arancelario. Luis Rosendo Gutiérrez, subsecretario de Comercio Exterior, detalló durante la Cumbre de Innovación y Perspectivas de Bloomberg que esta estrategia implica recalibrar el conteo del contenido estadounidense dentro del proceso de producción.
México busca que se reconozcan ciertos pasos del ensamblaje como parte del valor agregado regional, lo que aumentaría la elegibilidad para tarifas reducidas bajo el tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC). La lógica es simple: si el contenido estadounidense en los vehículos ensamblados en México es mayor, entonces las barreras comerciales impuestas por Trump podrían ser menos severas.
Alcanzar un sistema más eficiente dentro del T-MEC
Gutiérrez también mencionó que el país presiona por establecer un sistema de resolución de disputas más eficiente dentro del T-MEC. Esta petición cobra importancia frente a la próxima revisión del acuerdo en 2026, que según el funcionario, podría adelantarse si Trump mantiene su postura proteccionista.
Por su parte, Ebrard detalló tres acuerdos alcanzados con Washington hasta ahora.
El primero es que los autos mexicanos que integren más componentes fabricados en Estados Unidos podrán acceder a descuentos arancelarios, una disposición ya validada públicamente por Trump.
El segundo punto se refiere a las autopartes mexicanas: no se les aplicarán tarifas al menos hasta el 2 de abril, mientras continúan las negociaciones para protegerlas.
Finalmente, se estableció que los fabricantes mexicanos no pagarán tarifas múltiples por los cruces fronterizos de sus productos, un alivio importante para la logística del sector.
Estas medidas, aunque no garantizan una exención total, sí ofrecen un margen de maniobra que México necesita para preservar su liderazgo automotriz. El reto será sostener este esquema si Trump intensifica su agenda proteccionista.
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