Google se tambalea: Chrome podría venderse y OpenAI se perfila como comprador

Por primera vez en casi medio siglo, una empresa tecnológica podría ser obligada a desmembrarse. Google enfrenta la posibilidad real de perder el control de Chrome, su navegador estrella, tras una ofensiva histórica del Departamento de Justicia de EE. UU. (DOJ) que acusa a la compañía de mantener un monopolio ilegal en el mercado de búsquedas.

Este martes, en el marco de un juicio federal en Washington, Nick Turley —jefe de ChatGPT de OpenAI— confirmó que su empresa estaría interesada en adquirir Chrome si la justicia ordena su venta. Aunque el comentario acaparó titulares, lo de fondo es mucho más grave: el modelo de negocios de Google está bajo amenaza, y la posibilidad de una ruptura obligada es más real que nunca.

Google, bajo el microscopio: acorralado por prácticas monopólicas

El juez Amit Mehta, quien ya falló en 2024 que Google monopoliza el mercado de búsquedas, decidirá en agosto qué sanciones aplicará. Entre las opciones propuestas por el DOJ destacan:

  • Forzar a Google a vender Chrome.

  • Obligar a licenciar sus datos de búsqueda a competidores.

  • Prohibir contratos exclusivos en dispositivos y aplicaciones.

Chrome, que domina cerca del 65% del mercado mundial de navegadores, es más que un producto: es la puerta de entrada al imperio de datos de Google. Perderlo no sería una pérdida menor, sino un golpe estructural que cambiaría la forma en que los usuarios interactúan con Internet.

Google ha respondido que una medida tan extrema «perjudicaría a los consumidores» y dañaría la innovación tecnológica en EE. UU., pero los fiscales federales y estatales no parecen convencidos.

El precedente histórico: ¿un nuevo caso AT&T?

Si Mehta ordena la venta de Chrome, sería la primera división forzada de una gran empresa estadounidense desde la separación de AT&T en los años 80. Entonces, el monopolio telefónico se desmembró en varias compañías regionales, cambiando para siempre el paisaje de las telecomunicaciones.

Hoy, el campo de batalla es Internet. Y Chrome, aunque gratuito para los usuarios, es una pieza clave en la maquinaria de datos y publicidad que sostiene a Google.

¿Quién podría quedarse con Chrome?

OpenAI no es el único interesado. Nick Turley, bajo juramento, admitió que su empresa “sin duda” buscaría comprar el navegador si se abre la oportunidad, pero advirtió que habría muchos otros competidores.

Actualmente, OpenAI enfrenta dificultades para ampliar su presencia en dispositivos Android, dominados precisamente por Google. De lograr hacerse con Chrome, la empresa no solo expandiría su influencia, sino que ganaría un acceso privilegiado a millones de usuarios.

Turley también expuso su temor de que compañías como Google utilicen su control sobre navegadores y tiendas de aplicaciones para marginar a nuevos competidores, limitando la “verdadera elección” de los consumidores.

Un futuro incierto: ¿colapso o transformación?

Google no enfrenta una simple multa o un tirón de orejas. Se enfrenta a la posibilidad real de perder uno de sus activos más valiosos. Y no importa quién termine comprando Chrome; la sola fragmentación de su ecosistema sería un terremoto para la industria tecnológica.

Mientras tanto, otros gigantes —Apple, Amazon, Microsoft— observan de cerca. No porque celebren la caída de un rival, sino porque saben que ellos podrían ser los siguientes en el punto de mira si la tendencia regulatoria se consolida.

Las piezas ya están en movimiento. Y esta vez, ni el poder financiero ni la influencia política parecen garantía de inmunidad.

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