Honda Motor reanudará operaciones en México y el resto de Norteamérica después de casi tres semanas de paros provocados por la escasez de chips Nexperia. La automotriz japonesa aseguró un suministro mínimo de componentes —incluidos algunos alternativos— lo que permitirá recuperar paulatinamente su ritmo de fabricación. La planta mexicana, que detuvo producción el 28 de octubre, fue una de las más afectadas por el desabasto. La empresa reconoce que la situación continúa inestable y que cualquier rebrote en la crisis de semiconductores podría frenar nuevamente su calendario.
Primeras señales de recuperación en la cadena de suministro
Honda confirmó que el próximo lunes comenzará a operar de forma gradual en todas sus plantas de ensamblaje en Norteamérica. La decisión surge tras obtener un flujo parcial de chips, suficiente para reactivar líneas críticas. La escasez obligó a ajustes en Estados Unidos y Canadá desde el 27 de octubre, generando retrasos acumulados en la producción de varios modelos. Aunque el portavoz de la compañía evitó confirmar si Nexperia reanudó envíos, sí aclaró que la automotriz recurrió a proveedores alternos para mitigar el impacto.
La interrupción del suministro se convirtió en un recordatorio de la fragilidad que persiste en la industria global de semiconductores. A pesar de los avances post-pandemia, ciertas líneas de producción continúan sujetas a cuellos de botella, revisiones técnicas inesperadas y restricciones logísticas. En el caso de México, la pausa afectó a cientos de trabajadores y frenó la fabricación en uno de los complejos más dinámicos de Honda en la región.
Impacto económico y riesgos para la industria automotriz
Este parón coincidió con un repunte en la demanda regional de vehículos, lo que podría presionar inventarios y tiempos de entrega. Expertos del sector advierten que la dependencia de chips específicos —como los fabricados por Nexperia— deja a múltiples marcas vulnerables cuando un solo proveedor presenta fallas. Además, las plantas mexicanas suelen operar con inventarios ajustados y calendarios sincronizados con Estados Unidos, por lo que cualquier retraso genera un efecto dominó en exportaciones y logística.
Dentro del sector automotriz mexicano, el episodio reavivó discusiones sobre la necesidad de diversificar proveedores de semiconductores y acelerar proyectos de producción local en América del Norte. Algunos analistas consideran que la crisis abre oportunidad para que México se integre a iniciativas de relocalización, aprovechando su posición estratégica y la demanda creciente de chips para vehículos híbridos y eléctricos.
La compañía japonesa indicó que el retorno a la normalidad sigue sujeto a cambios, pues el abastecimiento continúa frágil. Aun así, la reactivación prevista envía una señal de relativa estabilización, especialmente después de que varias armadoras reportaran interrupciones simultáneas por la misma causa.
Perspectivas para la próxima semana
Honda insistió en que no puede garantizar que el abasto permanecerá estable. Si Nexperia o cualquier proveedor alternativo enfrenta nuevas interrupciones, la producción podría volver a desacelerarse. Por ahora, la prioridad de la armadora es restablecer el flujo de manufactura y minimizar afectaciones a su cadena de exportación.
La industria automotriz mexicana observa de cerca este reinicio, pues cualquier variación en el suministro de chips afecta cálculos de empleo, exportación y cumplimiento de objetivos de producción trimestral. Si el abastecimiento se estabiliza, Honda podría recuperar su ritmo previo a finales de año.
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