En una medida urgente por contener la estrepitosa caída en la producción petrolera, el nuevo director de Exploración y Producción de Petróleos Mexicanos (Pemex), Ángel Cid Munguía, ordenó reactivar miles de pozos cerrados a partir del 6 de mayo. Esta instrucción quedó asentada en una carta interna dirigida a José Luis González Huerta, líder de estrategia de pozos de la petrolera estatal.
El documento, revelado por El Financiero, instruye al personal a implementar el llamado Proyecto de Reactivación de Pozos Cerrados, sin modificar el tabulador de personal ni violar el Estatuto Orgánico vigente. La instrucción llega en un contexto de emergencia, con una caída histórica en la producción de crudo de la empresa.
Solo en marzo, Pemex alcanzó una producción diaria de apenas 1 millón 344 mil barriles de petróleo crudo, lo que representó una baja del 12.2 por ciento respecto al año anterior y el nivel más bajo desde que hay registros.
Para reforzar su nuevo plan, Cid Munguía nombró también a Sergio Dionicio Renovato como responsable del diseño e ingeniería de infraestructura y obras, y a José Manuel Cancino como supervisor de proyectos estratégicos.
Presión financiera y reservas sin explotar
Ramsés Pech, analista en energía y socio en Caraiva y Asociados-León & Pech Architects, calculó que existen más de 5 mil pozos cerrados que podrían volver a producir, siempre que se liberen los recursos necesarios para su intervención.
«El costo para operar los campos fue de alrededor de 480 mil millones de pesos al cierre de 2024. Mantener la producción de más de 30 mil pozos cuesta aproximadamente 15 millones de pesos por pozo al año, es decir, 40 mil pesos diarios», explicó.
Actualmente, 3 mil 803 pozos se encuentran en operación. Esta cifra significa una caída de 3.5 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, es decir, 136 pozos menos. En cuanto al gas asociado, el número también cayó 4.9 por ciento con 2 mil 167 pozos activos.
A pesar del volumen de pozos existentes, sólo 33 campos petroleros aportan el 80 por ciento de la producción nacional. Entre ellos destaca el complejo Ku-Maloob-Zaap, con el 34 por ciento del total, seguido por Cantarell, que aún contribuye con un 7 por ciento.
El proyecto de reactivación es visto como un último intento por frenar la acelerada declinación productiva. Sin embargo, su éxito dependerá del presupuesto asignado, la infraestructura disponible y la capacidad técnica de Pemex para intervenir los pozos con eficiencia.
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