Miles de trabajadores de telecomunicaciones, minería, transporte y servicios públicos se manifestaron este miércoles frente al Palacio Legislativo de San Lázaro, exigiendo la aprobación inmediata de la reforma constitucional que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. Liderados por Francisco Hernández Juárez, secretario general del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), los dirigentes sindicales advirtieron que no tolerarán dilaciones ni concesiones empresariales que diluyan el avance.
“La clase trabajadora no puede seguir esperando. La reforma debe aprobarse ya, sin excepciones ni atajos que afecten los derechos laborales”, clamó Juárez ante una multitud unificada por la UNT, el Frente Sindical Mexicano y la Confederación de Sindicatos Unidos por la Transformación.
La movilización, que reunió a representantes de ferrocarrileros, mineros, sobrecargos, bomberos, electricistas y universitarios, surgió como respuesta a la postergación legislativa, atribuida a presiones de sectores empresariales. En un país con una de las jornadas más extensas de la OCDE —48 horas promedio, frente a 37 en Alemania—, los sindicalistas argumentan que la reducción no solo mejoraría la salud física y mental de 52 millones de trabajadores, sino que impulsaría la productividad y la equidad social.
Presiones empresariales
Los manifestantes denunciaron intentos de vaciar el contenido de la iniciativa: propuestas para reducir el pago de horas extra, flexibilizar contratos eventuales o condicionar la jornada a negociaciones colectivas. “No vamos a permitir que la reforma sea vaciada de contenido. No se trata de voluntades empresariales ni de arreglos parciales: es un derecho que debe quedar claro en la Constitución y aplicarse a todas y todos”, declararon en un posicionamiento conjunto. Hernández Juárez enfatizó la unidad sindical como clave: “Si no empujamos, el viejo régimen regresará. Cada conflicto está conectado; aislados, los abusos nos vencen”.
La reforma, impulsada por Morena y aliados desde 2024, ha avanzado en comisiones, pero enfrenta resistencia en el pleno. Sindicatos exigen votación en el periodo ordinario, evitando su postergación al cierre de año. Datos del Inegi revelan que el 60% de trabajadores mexicanos laboran más de 48 horas semanales, con tasas de burnout al 70% —superior al promedio OCDE del 50%—.
Salud y productividad
La jornada de 40 horas, estándar global desde la OIT en 1919, es vista como modernización urgente. “México arrastra jornadas del siglo XIX mientras enfrenta estrés, agotamiento y problemas de salud. Reducirla no es costo; es inversión en bienestar”, argumentó Juárez. Estudios de la OIT estiman que una semana de 40 horas elevaría la productividad 5-10% y reduciría ausentismo por enfermedad 20%.
| Beneficios Esperados de la Reforma | Impacto Estimado (OCDE/OIT) |
|---|---|
| Reducción de burnout | -25% en casos laborales |
| Mejora en salud mental/física | +15% en bienestar general |
| Aumento de productividad | +5-10% en eficiencia |
| Equidad de género | +20% participación femenina |
La manifestación, pacífica y masiva, mostró diversidad: de mineros en cascos a sobrecargos con uniformes. “La jornada de 40 horas es un estándar global y una deuda histórica. No hay argumento que justifique retrasarla”, concluyó Juárez.
Los dirigentes, de gremios independientes y confederados, urgen a diputados a votar sin dilaciones. “Si los sindicatos no actuamos, el sindicalismo democrático se diluye”, advirtió Juárez. La presión sindical, inusual en unidad, podría inclinar la balanza en un Pleno dividido.
En un México de transformaciones, esta exigencia no es solo laboral: es grito por dignidad. El Congreso observa; los trabajadores, esperan. ¿40 horas en 2025? La historia, con sindicatos al frente, lo dictará.
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