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    Trump ofrece a petroleras recuperar activos en Venezuela y abre escenario con impacto para México

    El Gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, ofreció a compañías petroleras estadounidenses la posibilidad de recuperar activos expropiados en Venezuela a cambio de invertir en la reactivación de la industria petrolera de ese país, una estrategia que podría tener efectos indirectos en México y en el mercado energético regional. De acuerdo con el medio Político, el planteamiento fue transmitido en reuniones recientes entre funcionarios de la Casa Blanca y directivos del sector, en medio de un contexto de precios bajos del crudo y de reacomodos geopolíticos en América Latina.

    Según las fuentes citadas por Político, funcionarios estadounidenses comunicaron a los ejecutivos que, si buscan compensación por propiedades confiscadas en el pasado, deben estar dispuestos a regresar a Venezuela e invertir de forma considerable en la rehabilitación de una industria petrolera que calificaron como “destrozada”. Las conversaciones se habrían intensificado durante los últimos diez días, de acuerdo con un funcionario del sector involucrado en los contactos.

    Las mismas fuentes advirtieron que la infraestructura petrolera venezolana se encuentra en un estado de deterioro tan profundo que, por ahora, resulta difícil evaluar con precisión el nivel de inversión necesario para ponerla nuevamente en operación. Esta situación genera cautela entre las empresas, que enfrentan altos riesgos financieros y operativos en un entorno político inestable.

    Reactivación petrolera y efectos regionales

    Trump abordó el tema públicamente durante una conferencia de prensa desde su residencia en Mar-a-Lago, tras el operativo en el que fue capturado Nicolás Maduro. En ese espacio, afirmó que su administración buscará que “las grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo”, inviertan miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera venezolana.

    El mandatario reconoció que la industria petrolera del país sudamericano “está en muy mal estado”, pero aseguró que su objetivo es “empezar a generar ganancias” para Venezuela, nación que forma parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La eventual reactivación de la producción venezolana podría modificar el equilibrio de oferta en el mercado internacional.

    Para México, un productor relevante de crudo y socio estratégico de Estados Unidos en materia energética, un aumento sostenido de la producción venezolana tendría implicaciones en precios, flujos comerciales y competencia regional. Analistas del sector señalan que cualquier cambio en la oferta global puede influir en los ingresos petroleros mexicanos y en la planeación financiera de empresas como Pemex.

    Reservas, empresas y dudas del mercado

    De acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos, Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en 303 mil millones de barriles, lo que representa alrededor del 17 % de las reservas globales. Sin embargo, el potencial de estas reservas contrasta con el deterioro operativo acumulado tras años de sanciones, falta de inversión y problemas de gestión.

    Actualmente, Chevron es la única gran petrolera estadounidense con operaciones en Venezuela, bajo esquemas limitados y con permisos específicos. El posible regreso de otras compañías dependerá, en gran medida, de las garantías legales y financieras que ofrezca Washington y de la estabilidad política que logre el país sudamericano en el corto y mediano plazo.

    Las principales dudas sobre la propuesta del Gobierno de Trump se centran en la seguridad jurídica para recuperar las inversiones, la capacidad real de producción y el contexto del mercado energético. Al cierre del mercado el viernes, el precio de referencia del petróleo en Estados Unidos se ubicó en 57 dólares por barril, su nivel más bajo desde el final de la pandemia.

    Este escenario de precios presiona a productores como México, que dependen en parte de los ingresos petroleros para sus finanzas públicas. Una eventual entrada masiva de crudo venezolano al mercado podría profundizar la competencia y obligar a ajustes en las estrategias energéticas de la región.

    En ese contexto, la propuesta de Trump no solo redefine la relación de Estados Unidos con Venezuela, sino que también introduce variables que México deberá seguir de cerca, tanto por su impacto en el mercado petrolero como por sus implicaciones económicas y geopolíticas en América Latina.

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