La cantante mexicana Paulina Rubio ha sido señalada por presunta agresión física en contra de su hijo mayor, lo que ha derivado en la intervención de una jueza en Miami, quien ordenó que la familia se someta a terapia como medida preventiva. El caso ha generado una fuerte controversia, en especial por las declaraciones del menor y el conflicto legal con su padre, el empresario español Nicolás «Colate» Vallejo-Nágera.
De acuerdo con el programa «Despierta América», el incidente ocurrió en el domicilio de Rubio en Estados Unidos, cuando supuestamente agredió a su hijo durante un castigo que habría durado varias horas. Entre los hechos reportados se encuentra la confiscación del teléfono del menor, que presuntamente fue seguida por una agresión física. La policía fue llamada al lugar, lo que dio pie a una evaluación judicial.
Durante una audiencia, el abogado de Vallejo-Nágera, Daniel Kent, presentó la versión del menor, quien afirmó haber sido golpeado por su madre. Según Kent, la discusión se detonó por una frase del adolescente, cuyo contenido no ha sido revelado. A raíz del hecho, una trabajadora social designada por la corte, Amber Glasper, recabó el testimonio del joven.
Glasper aseguró ante el tribunal que el menor describió el episodio como un acto de agresión, y detalló que el teléfono retirado por Rubio era su único medio de comunicación con su padre, lo que habría afectado emocionalmente al adolescente. Además, confirmó que el joven ha manifestado de forma reiterada su deseo de vivir con Vallejo-Nágera en España.
Conflictos internos en el entorno de Rubio
La orden judicial contempla terapia familiar obligatoria como una forma de abordar los conflictos internos en el entorno de Rubio. Esta decisión ha sido aceptada por la defensa legal de la cantante, encabezada por la abogada Sandra Hoyos, aunque hasta ahora no han emitido comentarios públicos amplios sobre las acusaciones.
La medida fue propuesta tras la evaluación de Glasper, quien consideró necesaria la intervención profesional para reducir los daños emocionales dentro del núcleo familiar. A pesar de que la corte no ha presentado cargos penales, las autoridades buscan prevenir futuras situaciones de riesgo.
La relación entre Paulina Rubio y Nicolás Vallejo-Nágera ha sido tensa desde su separación en 2012. Han sostenido diversas disputas por la custodia del menor, incluyendo desacuerdos sobre visitas, manutención y decisiones escolares. Este nuevo episodio intensifica el escrutinio público y pone en tela de juicio la convivencia entre madre e hijo.
Aún se espera una nueva audiencia donde Paulina Rubio podrá presentar su versión oficial ante la jueza encargada del caso. Mientras tanto, el entorno legal de Vallejo-Nágera sostiene que seguirá buscando la custodia total del menor.
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