Un año exacto después de su abrupta salida de La Oreja de Van Gogh (LOVG), Leire Martínez ha enfrentado el torbellino mediático con una serenidad que contrasta con la nostalgia y la polémica desatada por el retorno de Amaia Montero al grupo que ambas voces han marcado. En la gala solidaria Cadena 100 Por Ellas del Movistar Arena, la cantante vasca evitó caer en especulaciones, priorizando su nueva etapa solista y un emotivo respaldo de Operación Triunfo 2025 (OT), donde su tema «Mi nombre» se convirtió en himno de apoyo colectivo. «Necesitaba un abracito», confesó entre lágrimas tras una actuación grupal que acumuló millones de reproducciones, simbolizando cierre y renacer en medio de la vorágine pop.
El anuncio del 15 de octubre –justo la víspera del aniversario de su despido– confirmó lo que meses de rumores anticipaban: Amaia Montero, cofundadora y voz original de éxitos como «Rosas» o «Puedes contar conmigo», regresa para una gira homónima «Tantas cosas que contar» en 2026, con Álvaro Fuentes, Xabi San Martín y Haritz Garde, mientras Pablo Benegas toma un «respiro personal». El comunicado del grupo, cargado de emotividad, evoca «amistad y pasión renovadas», pero omite menciones a Leire, avivando críticas por «controlar el relato» y minimizar sus 17 años de contribuciones, que revitalizaron a LOVG con álbumes como A las cinco en el Astoria y El planeta imaginario.
En la alfombra roja, abordada por Europa Press, Leire fue tajante pero elegante: «Hay temas en los que no voy a entrar porque no es mi tema. No es mi noticia». Ante la insistencia sobre si prefería no responder más, replicó: «Yo se los agradecería, sobre todo por vosotros, porque entiendo la presión que ejercen en vosotros». Remarcó su cierre en abril con «Mi nombre», un single que ya supera los cinco millones de views en YouTube y que alude sutilmente a su partida: «Esos años que siempre serás bienvenido a este lugar», un guiño a «El último vals», su debut con LOVG. «En abril hablé lo que hablé con Mi Nombre y dejé muy claro que para mí el capítulo se cerraba ahí. Estoy súper centrada en mi nuevo material, que espero estrenar en febrero», agregó, lanzando un beso a los reporteros.
De la herida al himno: «Mi nombre» y el «abracito» de OT
La respuesta más visible llegó el 20 de octubre en la Gala 5 de OT 2025, donde Leire, jurado junto a Manu Guix, vio a los concursantes interpretar «Mi nombre» en una apertura grupal que la directora Noemí Galera dedicó explícitamente: «Es una semana en la que hay que darle mucho cariñito a Leire». Subida al escenario, rodeada de abrazos y cánticos, la emoción la desbordó: «Me habéis regalado mucho esta noche. Aquí ya eras una eminencia, pero hoy te has coronado como la reina que eres», le dijo Chenoa, a lo que respondió: «Es que necesitaba un abracito». El momento, viral en redes, contrastó con la venta de entradas para la gira de LOVG, que sufrió fallos técnicos el mismo día.
En una entrevista con El Mundo al estreno de «Mi nombre», Leire había desahogado: «La canción es una declaración de intenciones. Con esto cierro un capítulo, pero necesitaba soltar ciertas cosas sobre mi salida del grupo. El tema para mí era doloroso desde muchas perspectivas… Yo no dejo de quererles, por eso sufro». Su disco solista, previsto para 2026 y titulado Tres deseos –con singles como «Tu nombre» y «Tonto por ti» junto a Abraham Mateo–, fusiona pop introspectivo con toques electrónicos, prometiendo madurez emocional.
El eco de los rumores: «Me siento ninguneada»
Ya en septiembre de 2024, en Cara a Cara de Navarra Televisión, Leire ventilaba la frustración por los constantes «regresos» de Amaia: «Me sorprende que, 16 años después, todavía tenga que contestar por Amaia. Ha tenido que quedar algo sin resolver». No el rumor en sí, sino el ninguneo: «No me afecta que se diga que Amaia vuelve, lo que no me gusta es que se me ningunee. ¿Y yo qué? Parece que a todo el mundo se le olvida que hay una cantante en el grupo. Llevo 16 años. Me resulta feo… No me merezco eso».
En X, el debate arde: fans dividen lealtades –»Rosas» para Leire, «Dulce Locura» para Amaia– y defensores como @DarioGarridoUrd critican el foco en las vocalistas, ignorando a los «4 músicos que NADIE TOPA». Susanna Griso, en Espejo Público, se mojó: «Leire es una reina, esto es un golpe bajo», mientras El Intermedio parodiaba el «debate acalorado» entre bandos. Otros, como @ManeTuiter, reivindican: «Leire les dio frescura y los mantuvo vigentes».
Dos eras, una sombra: ¿Reinas o rivales?
Amaia, por su parte, ha sido más esquiva: en Diez Minutos, posa renovada pero evita detalles, enfocada en la gira que arranca en Bilbao. Su regreso, tras una carrera solista irregular post-2007, evoca la era dorada de LOVG (1996-2007), pero críticos señalan que Leire multiplicó ventas y audiencias en Latinoamérica. Ambas rechazan duetos –»No es el momento», dijo Leire en Cadena SER–, priorizando independencia.
En este culebrón pop, Leire emerge no como víctima, sino como arquitecta de su destino: de ninguneada a jurada estelar, de ruptura a renacimiento. Mientras LOVG abraza la nostalgia, ella escribe el futuro. ¿El próximo hit? Quizás uno que cante: «Mi nombre es libertad».
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