Presley Gerber, hijo de Cindy Crawford y Rande Gerber, murió el 20 de septiembre a los 27 años mientras se encontraba en un centro de rehabilitación en California; meses antes había viajado a Cancún para someterse a un tratamiento con ibogaína.
Presley Gerber, hijo de la modelo Cindy Crawford y del empresario Rande Gerber, murió el domingo 20 de septiembre a los 27 años. Su fallecimiento ocurrió en un centro de rehabilitación de Santa Mónica, California, donde permanecía como parte de un proceso de recuperación.
La muerte del modelo y empresario fue confirmada por registros del Departamento del Médico Forense del condado de Los Ángeles. Sin embargo, las autoridades todavía no han establecido la causa oficial del fallecimiento.
El médico forense informó que realizó un examen el 21 de septiembre y decidió aplazar la determinación de la causa y la manera de muerte. Esto significa que fueron solicitados estudios adicionales antes de emitir una conclusión.
Mientras tanto, la Policía de Santa Mónica informó que investiga el fallecimiento como una posible sobredosis. La corporación también señaló que, hasta ahora, no existe indicio de que haya ocurrido un acto criminal contra Gerber.
Presley Gerber recibió tratamiento con ibogaína en Cancún
Meses antes de su muerte, Gerber viajó a Cancún, Quintana Roo, para someterse a un tratamiento con ibogaína relacionado con sus problemas de consumo de sustancias.
El propio Gerber compartió en marzo de 2026 imágenes y un video del procedimiento en sus redes sociales. En la publicación explicó que estaba a punto de recibir lo que describió como una “dosis de inundación” de ibogaína.
El modelo reconoció que tenía miedo antes de comenzar el procedimiento. También escribió sobre su intención de enfrentar problemas personales y encontrar una nueva etapa en su proceso de recuperación.
Su publicación recibió mensajes de apoyo de integrantes de su familia. Cindy Crawford lo llamó “guerrero” y expresó públicamente su orgullo por el proceso que estaba atravesando.
La ibogaína es un compuesto psicoactivo derivado de la planta Tabernanthe iboga. Ha sido estudiado por investigadores debido a su posible utilización para tratar trastornos relacionados con el consumo de sustancias. Sin embargo, la evidencia científica sobre su eficacia y seguridad continúa siendo objeto de investigación.
El tratamiento con ibogaína no está permitido en EE. UU.
El caso adquiere una particularidad debido al lugar donde Gerber recibió el tratamiento. La ibogaína está clasificada como una sustancia de Lista I en EE. UU.
La Administración para el Control de Drogas (DEA) establece que las sustancias de esta categoría se consideran sin uso médico actualmente aceptado en EE. UU. y con alto potencial de abuso. Además, la Universidad de California en Berkeley señala específicamente que la ibogaína y la terapia asistida con esta sustancia son ilegales en EE. UU., salvo en investigaciones especialmente autorizadas.
Por ello, una persona que busque este tipo de tratamiento no puede recibir legalmente una terapia convencional con ibogaína en EE. UU. fuera de los protocolos de investigación autorizados.
En México, en cambio, la situación jurídica es diferente. La ibogaína no figura en el listado de sustancias psicotrópicas y estupefacientes controlados de la Ley General de Salud, de acuerdo con información publicada por medios mexicanos. Esto ha permitido que existan centros que ofrecen tratamientos con esta sustancia en ciudades como Cancún.
No obstante, que una sustancia no esté clasificada de la misma manera en México no significa que su eficacia o seguridad estén comprobadas como tratamiento médico. La propia literatura especializada señala que continúa bajo investigación.
Después de Cancún, continuó su proceso de rehabilitación en California
El tratamiento realizado en Cancún ocurrió varios meses antes de su fallecimiento. Posteriormente, Gerber continuó buscando atención en EE. UU. y finalmente se encontraba en un centro de rehabilitación de Santa Mónica cuando murió.
Este dato resulta relevante porque permite distinguir dos momentos diferentes de su proceso de recuperación: primero, el tratamiento con ibogaína que recibió en Cancún; después, su permanencia en una instalación de rehabilitación en California.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha establecido una relación entre el tratamiento con ibogaína recibido en Cancún y la muerte de Gerber.
La investigación continúa abierta. El médico forense deberá determinar la causa y la manera de muerte mediante los estudios adicionales solicitados, por lo que cualquier versión que atribuya directamente el fallecimiento al tratamiento recibido en México sería, por ahora, una afirmación no sustentada oficialmente.
La familia de Gerber ha solicitado privacidad tras su muerte. El joven había hablado públicamente durante los últimos años sobre sus problemas de salud mental y consumo de sustancias, convirtiendo parte de su experiencia personal en un tema recurrente de sus publicaciones.
Su muerte vuelve a poner atención sobre los tratamientos alternativos para las adicciones y, particularmente, sobre la diferencia entre las opciones disponibles en México y las restricciones que existen en EE. UU.
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