“Exigencia de dinero y amenazas” antecedieron el multihomicidio de familia de tecladista de Camilo Séptimo

García Harfuch confirmó que Diego Sebastián “N” tenía una relación comercial con Jonathan Meléndez y que antes del crimen hubo presiones económicas

La investigación por el multihomicidio de Jonathan Meléndez Ochoa, tecladista de Camilo Séptimo, y su familia tomó una nueva dirección tras las declaraciones de Omar García Harfuch.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana confirmó que el presunto responsable, Diego Sebastián “N”, mantenía una relación comercial o de sociedad con el padre de familia.

Además, señaló que antes del ataque existió una exigencia de dinero acompañada de amenazas. Esa línea se convirtió en uno de los principales elementos para establecer el posible móvil del crimen.

La información fue expuesta por García Harfuch durante una conferencia de prensa realizada el 4 de septiembre de 2026, mientras la investigación continuaba bajo reserva para no afectar el proceso judicial.

Relación comercial y presión económica aparecen en la investigación

De acuerdo con la explicación del funcionario, las autoridades encontraron indicios de una relación comercial entre Diego Sebastián “N” y Jonathan Meléndez.

García Harfuch explicó que esa relación estaba vinculada con una exigencia económica previa al ataque. También confirmó que hubo amenazas antes de que ocurriera el multihomicidio.

El funcionario evitó revelar el monto solicitado, los términos de la exigencia o los momentos específicos en que ocurrieron las amenazas.

La decisión respondió a la petición de la Fiscalía del Estado de México para mantener bajo reserva determinados datos del expediente hasta que se realizara la primera audiencia.

Por ahora, las autoridades no han presentado públicamente ese posible conflicto económico como una conclusión definitiva sobre el móvil. Se trata de una de las líneas centrales de la investigación.

Además, la indagatoria continúa para establecer si otras personas participaron en el ataque y cuál fue exactamente su intervención.

El presunto autor fue detenido en las primeras 12 horas

Diego Sebastián “N” fue señalado como el presunto autor material del ataque. García Harfuch informó que su captura ocurrió dentro de las primeras 12 horas posteriores a los hechos.

Junto con él fue detenido Gerardo “N”, identificado por las autoridades como presunto cómplice. Según la investigación difundida hasta ese momento, habría sido quien trasladó al presunto agresor hasta el domicilio de la familia.

Posteriormente, ambos fueron ingresados al penal de Barrientos, en Tlalnepantla, para continuar con su proceso jurídico.

Las autoridades también localizaron en Tecámac el automóvil que presuntamente habría sido utilizado por los responsables.

La Fiscalía mantiene abiertas las investigaciones para determinar la responsabilidad individual de los detenidos. Por ello, jurídicamente permanecen bajo la condición de presuntos responsables mientras se desarrolla el proceso.

Cuatro personas fueron asesinadas

El ataque ocurrió en un domicilio ubicado en un fraccionamiento de Zona Esmeralda, en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.

Entre las víctimas se encontraba Jonathan Meléndez, tecladista de la banda de rock Camilo Séptimo. También fueron asesinadas Ana Paula, quien estaba embarazada, la hija de ambos, de tres años, y una mujer de 21 años.

La mascota de la familia también murió durante la agresión.

En el inmueble fue localizado con vida un niño de seis años, quien quedó bajo resguardo de las autoridades después del ataque.

La sobrevivencia del menor agregó una dimensión de protección a la investigación. Las autoridades evitaron exponerlo públicamente y mantuvieron bajo reserva sus datos personales.

El menor recibió atención institucional y posteriormente fue entregado a familiares directos.

El niño no rendiría declaración de inmediato

La Secretaría de Gobernación informó que el menor recibió apoyo de distintas instituciones del Estado de México.

Entre ellas estuvieron la Comisión de Víctimas estatal, el DIF estatal y la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes.

Asimismo, se estableció contacto con autoridades federales para atender cualquier necesidad adicional relacionada con su protección.

El niño fue localizado con vida y sin lesiones aparentes por elementos de la Marina y policías municipales. Después permaneció bajo custodia inicial de la Fiscalía.

Por el impacto emocional provocado por el ataque, las autoridades determinaron que recibiría atención psicológica especializada.

La Fiscalía también evitó someterlo a una declaración inmediata ante el Ministerio Público. La intención fue reducir el riesgo de revictimización y proteger su estado emocional.

Su testimonio podría ser considerado posteriormente dentro de la investigación, una vez que avanzaran las actuaciones judiciales contra los dos detenidos.

Además, el acompañamiento institucional no terminaría con la entrega del menor a sus familiares.

La información proporcionada sobre el caso señala que las instituciones de protección infantil darían seguimiento a su situación familiar. Ese acompañamiento contempla evaluaciones periódicas del entorno en el que permanecerá.

La investigación, mientras tanto, mantiene abiertas distintas líneas para esclarecer las circunstancias completas del multihomicidio.

La relación comercial entre el presunto agresor y Jonathan Meléndez, así como la exigencia de dinero y las amenazas previas, permanecen como elementos relevantes para determinar qué ocurrió antes del ataque.

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