César Moisés Hernández, uno de los prófugos más buscados por las autoridades de México y Estados Unidos, fue detenido la noche del jueves durante un operativo conjunto encabezado por la Agencia Estatal de Investigación de Baja California, con apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). El sujeto de 34 años es señalado como responsable del asesinato de la agente Abigail Esparza Reyes, jefa de Enlace Internacional de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC).
La captura del acusado fue posible gracias a un despliegue táctico denominado “Operativo Gacela”, en el que participaron fuerzas de élite de la Fiscalía estatal y del Ejército Mexicano. La operación se centró en labores de inteligencia, análisis de patrones de fuga y seguimiento electrónico, lo que permitió ubicar y detener al sospechoso sin reportarse enfrentamientos.
El asesinato que sacudió a las corporaciones de seguridad
El pasado 8 de abril, durante un operativo binacional en el fraccionamiento Barcelona Residencial de Tijuana, el prófugo se atrincheró en una vivienda y abrió fuego contra las fuerzas de seguridad desde el segundo piso. En el ataque fue herida de muerte la comandante Abigail Esparza, de 33 años, quien recibió un disparo en el cuello y falleció posteriormente en un hospital.
Pese a la participación de más de 300 elementos, helicópteros y drones, Hernández logró evadir el cerco de seguridad disfrazado de trabajador de limpieza, en un escape que fue captado por cámaras de videovigilancia y que generó indignación tanto en la sociedad como en las fuerzas de seguridad.
Tras su fuga, el Servicio de Marshals de Estados Unidos emitió una alerta de búsqueda internacional con una recompensa de 35 mil dólares por información que llevara a su captura. La embajada estadounidense en México respaldó públicamente las acciones del gobierno mexicano, en un claro gesto de cooperación binacional.
César Hernández ya había sido condenado por asesinato en California y escapó en diciembre de 2024 durante un traslado judicial. Desde entonces, se convirtió en un objetivo prioritario para agencias como el FBI, la DEA, el HSI y la unidad “Cazagringos” de la FESC, especializada en la localización de criminales estadounidenses fugitivos en territorio mexicano.
Reacción oficial y próximos pasos
La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, calificó la detención como un acto de justicia y reafirmó el compromiso de su administración con la seguridad del estado. “Este sujeto afectó directamente la paz de nuestra entidad y la vida de una servidora pública ejemplar. No habrá impunidad”, declaró.
Las autoridades estatales señalaron que César “N” enfrentará múltiples procesos penales tanto en México como en Estados Unidos, y que su situación jurídica se resolverá conforme a la ley. Su entrega a las autoridades estadounidenses también está siendo evaluada bajo acuerdos de extradición vigentes.
Con esta detención, el gobierno de Baja California busca enviar un mensaje claro: los crímenes contra agentes del orden no quedarán impunes, y la colaboración internacional es clave en el combate al crimen trasnacional.
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