Carlos Alberto Beltrán Olmeda fue identificado mediante pruebas genéticas entre los restos localizados en una fosa clandestina de San José del Cabo
Carlos Alberto Beltrán Olmeda, quien fue asesor político de Rubén Rocha Moya, fue identificado entre los restos encontrados en una fosa clandestina de San José del Cabo, Baja California Sur.
La Procuraduría General de Justicia del Estado confirmó que los restos localizados el pasado 13 de julio en una brecha de terracería que conduce a la colonia La Ballena corresponden al exfuncionario.
La identificación fue posible mediante estudios de genética forense. Los especialistas obtuvieron el perfil genético de la osamenta y posteriormente lo confrontaron con una base institucional de muestras. El resultado permitió establecer su identidad.
Beltrán Olmeda había ocupado la Oficialía Mayor del Ayuntamiento de Los Cabos. El 25 de mayo de este año presentó su renuncia por motivos personales y, posteriormente, se perdió contacto con él.
La Fiscalía Especializada en la Investigación del Delito de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares mantiene las investigaciones para esclarecer lo ocurrido e identificar a los responsables. Hasta ahora, la autoridad no ha informado públicamente el móvil de la muerte.
De asesor político a funcionario en Los Cabos
Antes de incorporarse al gobierno municipal de Los Cabos, Beltrán Olmeda desarrolló una trayectoria vinculada con la asesoría política.
Entre 2021 y 2022 trabajó como asesor político de Rubén Rocha Moya, además de colaborar con otros funcionarios de Sinaloa. Entre ellos estuvieron Margoth Urrea Pérez, entonces presidenta municipal de Navolato, y Gerardo Vargas Landeros, alcalde de Ahome.
También tuvo experiencia como asesor de legisladores federales y de funcionarios de Sonora. Posteriormente trasladó su actividad profesional a Baja California Sur.
En 2022 se incorporó al Ayuntamiento de Los Cabos como asesor de Presidencia. Un año después, el 8 de septiembre de 2023, asumió la titularidad de la Oficialía Mayor durante la administración de Óscar Leggs Castro.
Después, el 30 de septiembre de 2024, fue ratificado en el cargo durante el gobierno de Christian Agúndez Gómez. Desde esa posición participó en distintas tareas administrativas del municipio.
Su salida ocurrió el 25 de mayo de 2026. Beltrán informó que dejaba la Oficialía Mayor por motivos personales. Después de esa fecha se desconoció su paradero.
Una desaparición rodeada de señalamientos
La desaparición del exfuncionario ocurrió después de que su nombre apareciera en mensajes y mantas con señalamientos sobre presuntos vínculos con el crimen organizado.
Beltrán Olmeda negó esas acusaciones. Por ello, esos señalamientos deben mantenerse como versiones no acreditadas y no como hechos comprobados.
En julio, las autoridades localizaron una inhumación clandestina en una zona de terracería cercana a La Ballena. En el sitio encontraron una osamenta que fue trasladada al Servicio Médico Forense para realizar los estudios correspondientes.
Durante las semanas posteriores circularon versiones que relacionaban los restos con el exfuncionario. Sin embargo, la PGJE evitó confirmar su identidad hasta contar con los resultados de los análisis científicos.
Finalmente, el cotejo genético permitió establecer que la osamenta correspondía a Beltrán Olmeda. Con ello quedó confirmado su fallecimiento, aunque la investigación sobre las circunstancias permanece abierta.
El caso coincide con un momento delicado para Rocha Moya
La relación profesional con Rubén Rocha Moya adquiere relevancia por el momento político que atraviesa el gobernador de Sinaloa.
Rocha Moya regresó brevemente a la gubernatura el 21 de agosto, después de permanecer más de tres meses separado del cargo. Sin embargo, un día después volvió a solicitar licencia indefinida ante la presión política generada por su regreso.
La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó públicamente el regreso del mandatario y señaló que no le parecía pertinente. Además, el caso de Rocha Moya permanece bajo atención debido a los señalamientos formulados desde Estados Unidos sobre presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, acusaciones que el gobernador ha rechazado.
La muerte de Beltrán Olmeda ocurre, por tanto, en un momento particularmente sensible para el entorno político de Rocha Moya. Sin embargo, no existe información oficial que permita relacionar la muerte del exasesor con la situación política o judicial que enfrenta actualmente el gobernador.
Ese límite es importante. Lo confirmado hasta ahora es la relación profesional entre ambos, la desaparición de Beltrán, el hallazgo de sus restos en una inhumación clandestina y su identificación mediante genética forense.
La Fiscalía deberá determinar ahora qué ocurrió con el exfuncionario, quién estuvo involucrado y cuál fue el motivo de su muerte.
Mientras esas respuestas no existan, cualquier versión que establezca una relación entre el caso y las circunstancias que rodean a Rocha Moya debe considerarse únicamente como una hipótesis.
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