El dólar por debajo de 17 pesos abarata importaciones y viajes pero reduce el valor de las remesas y puede restar competitividad a los exportadores.
El peso mexicano volvió a colocarse por debajo de las 17 unidades por dólar y alcanzó niveles que no se observaban desde 2024. El movimiento favorece a consumidores y empresas que compran productos en el extranjero, pero también genera efectos adversos para quienes reciben ingresos en dólares.
El Banco de México reportó que el tipo de cambio FIX se ubicó en 16.9583 pesos por dólar el 20 de agosto. Un día antes había sido de 16.9593 pesos.
La fortaleza de la moneda mexicana permite que cada dólar compre menos pesos. Por ello, quienes necesitan adquirir bienes, servicios o insumos cotizados en la divisa estadounidense pueden obtenerlos con un menor desembolso en moneda nacional.
El beneficio alcanza también a quienes viajan al extranjero. Para una persona que recibe sus ingresos en pesos, un dólar más barato reduce el costo de hospedaje, alimentos, transporte y otros gastos pagados en la moneda estadounidense.
Sin embargo, el mismo fenómeno produce el efecto contrario para quienes reciben dólares y los convierten en pesos.
Las remesas pierden poder al convertirse a pesos
Los hogares que dependen de remesas son uno de los sectores que resienten directamente la apreciación del peso. El monto enviado desde Estados Unidos puede mantenerse en dólares, pero al cambiarlo por moneda mexicana genera menos pesos.
Los datos del Banco de México muestran que México recibió 30 mil 759 millones de dólares en remesas durante el primer semestre de 2026. El monto representó un incremento anual de 3.1 por ciento.
En junio ingresaron 5 mil 472 millones de dólares, con un promedio de 422 dólares por operación. Esto significa que el flujo de recursos hacia las familias mexicanas continuó, aunque su conversión a pesos depende directamente del tipo de cambio.
El efecto puede ser relevante para los hogares que utilizan esos recursos para cubrir gastos cotidianos. Si el dólar pierde valor frente al peso mientras los precios internos permanecen elevados, el poder de compra de las remesas en moneda nacional disminuye.
Ese contraste explica por qué una moneda fuerte no beneficia de la misma manera a toda la población.
Mientras un viajero puede pagar menos pesos por sus dólares, una familia que recibe dinero desde Estados Unidos obtiene menos pesos al convertir la misma cantidad de dólares.
Importadores ganan margen y exportadores enfrentan presión
Las empresas que dependen de mercancías, maquinaria o componentes adquiridos en el extranjero también pueden beneficiarse de un peso fuerte.
El efecto es especialmente visible en los costos de bienes intermedios. De acuerdo con el INEGI, las importaciones de este tipo de productos aumentaron 26.7 por ciento durante enero-junio de 2026, medidas en dólares.
Un tipo de cambio favorable puede reducir el costo en pesos de esos insumos. Para determinadas compañías, esto puede mejorar sus márgenes o permitir que parte del ahorro se traslade a los precios finales.
No obstante, la moneda fuerte genera una presión distinta sobre las empresas exportadoras. Cuando venden sus productos en dólares y posteriormente convierten esos ingresos a pesos, reciben menos moneda nacional por cada dólar.
El problema adquiere mayor importancia para compañías cuyos principales costos están denominados en pesos. Salarios, electricidad, rentas, servicios y transporte nacional no necesariamente disminuyen porque el dólar pierda valor.
En este escenario, una empresa puede aumentar sus ventas en el exterior y, aun así, enfrentar una reducción en el ingreso que obtiene en pesos por cada operación.
Los datos del INEGI muestran que las exportaciones mexicanas alcanzaron 389 mil 723.3 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, un crecimiento anual de 24.6 por ciento.
Por ello, el comportamiento del peso debe analizarse junto con la evolución de las exportaciones. Un aumento de las ventas externas no significa automáticamente una mejora proporcional en la rentabilidad de las compañías mexicanas.
El beneficio del súper peso no llega por igual
La apreciación cambiaria también tiene efectos sobre la inflación y el consumo. Los productos importados pueden abaratarse o aumentar menos de precio cuando el costo de adquisición en dólares se reduce.
Esto puede beneficiar a empresas que utilizan componentes extranjeros y, eventualmente, a consumidores que compran productos vinculados con esos insumos.
Además, una moneda fuerte mejora temporalmente el poder adquisitivo de quienes realizan compras en el exterior. Sin embargo, ese beneficio se concentra principalmente en quienes tienen capacidad para consumir bienes importados o viajar fuera del país.
Por eso, algunos especialistas han descrito este efecto como una especie de ilusión de riqueza. El consumidor puede percibir que su dinero vale más frente al dólar, aunque ese aumento del poder adquisitivo no necesariamente se traduzca en mejores ingresos reales.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que la fortaleza del peso refleja confianza en la economía mexicana. Sin embargo, el comportamiento cambiario también tiene efectos diferenciados que deben observarse desde la perspectiva de hogares, empresas y sectores productivos.
El llamado súper peso, entonces, no representa una ganancia uniforme para México. Beneficia a quienes compran dólares, importan mercancías o viajan al extranjero, pero perjudica a quienes reciben ingresos en dólares y los convierten a pesos.
También puede presionar a los exportadores que tienen costos en moneda nacional y reducir el valor en pesos de los recursos enviados por los migrantes.
El verdadero impacto dependerá de cuánto tiempo permanezca esta fortaleza cambiaria y de cómo evolucione junto con la inflación, las tasas de interés, las exportaciones y el consumo.
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