Daniel y José Luis fueron localizados a más de 240 kilómetros de la costa después de que su embarcación naufragó en aguas del Pacífico
Cinco días en altamar, sin comida ni agua y aferrados a una hielera. Así sobrevivieron dos pescadores de Chiapas que fueron localizados y rescatados por la Secretaría de Marina (Semar) a más de 240 kilómetros de la costa.
Los hombres, identificados como Daniel y José Luis, son originarios de la comunidad de Paredón, en el municipio de Tonalá. Ambos quedaron a la deriva después de que la embarcación en la que viajaban se hundió durante la madrugada del sábado.
La emergencia comenzó después de que una fuerte ola sorprendió a los pescadores y provocó el naufragio. En cuestión de segundos perdieron la embarcación y quedaron únicamente con una hielera y algunos bidones de gasolina para mantenerse a flote.
La búsqueda comenzó luego de que la cooperativa pesquera a la que pertenecían reportó que había perdido comunicación con ellos. El último contacto se había registrado el viernes 14 de agosto.
La Semar desplegó unidades aéreas y marítimas para localizar a los pescadores. Finalmente, una aeronave logró ubicarlos cuando los hombres ondearon un costal para llamar la atención de la tripulación.
El rescate ocurrió aproximadamente a 130 millas náuticas de la costa de Chiapas, equivalentes a unos 240 kilómetros.
Una hielera se convirtió en su única posibilidad
Después del naufragio, Daniel, de 53 años, y José Luis, de 32, quedaron prácticamente sin recursos para sobrevivir.
José Luis relató que intentaron sujetar algunas pertenencias cuando la embarcación comenzó a hundirse. Sin embargo, el naufragio ocurrió rápidamente y ambos terminaron sobre la hielera.
A partir de ese momento comenzó una espera que se prolongó durante cinco días. El contenedor portátil se convirtió en el principal punto de apoyo para mantenerse sobre el agua mientras permanecían expuestos al sol y al movimiento del océano.
La situación se volvió especialmente complicada porque no tuvieron acceso a alimentos ni agua potable durante el tiempo que permanecieron a la deriva.
Daniel contó posteriormente que llegó a pensar que no volvería a ver a su familia. La falta de lluvia y la deshidratación hicieron todavía más difícil mantenerse con vida.
Además, los pescadores no tenían una forma segura de desplazarse hacia la costa. Dependían de que alguna aeronave o embarcación pudiera encontrarlos en una zona extensa del océano Pacífico.
Por ello, el avistamiento desde el aire resultó determinante. Al detectar la aeronave, los hombres utilizaron un costal para hacer señales y facilitar su ubicación.
La Marina desplegó un operativo de búsqueda
La localización fue posible mediante un operativo de búsqueda que combinó recursos marítimos y aéreos.
La Semar explicó que utilizó el denominado esquema “trinomio”, integrado por un buque, una embarcación interceptora y una aeronave. Esta estrategia permitió ampliar el área de búsqueda y ubicar a los pescadores en aguas abiertas.
Una vez localizados, una Patrulla Oceánica de la Armada de México se aproximó al punto donde permanecían los sobrevivientes.
Posteriormente se realizaron las maniobras necesarias para ponerlos a salvo. Personal de Sanidad Naval los valoró después del rescate debido a las condiciones en las que habían permanecido durante varios días.
Los pescadores fueron trasladados posteriormente en helicóptero hacia Puerto Chiapas. Ahí recibieron atención médica y pudieron reencontrarse con sus familiares.
La operación puso fin a una búsqueda que había comenzado después de que la cooperativa pesquera solicitó ayuda ante la desaparición de sus compañeros.
Daniel ya no quiere volver a pescar
Después de sobrevivir al naufragio, Daniel aseguró que su experiencia cambió su decisión sobre continuar trabajando en el mar.
El pescador señaló que tiene hijos que no se dedican a la pesca y adelantó su intención de jubilarse.
Su relato muestra la dimensión del riesgo que enfrentaron durante los cinco días en altamar. No solo tuvieron que resistir el hambre y la sed, sino también la incertidumbre de no saber cuándo serían encontrados.
José Luis, por su parte, explicó que ambos permanecieron sobre la hielera desde el momento en que la embarcación se hundió.
La supervivencia dependió entonces de mantenerse juntos y conservar la capacidad de llamar la atención de posibles equipos de rescate.
La distancia también representó un desafío para las autoridades. Los pescadores fueron encontrados a unos 240.76 kilómetros de las costas chiapanecas, en una zona marítima cercana a los límites con Guatemala.
Finalmente, el operativo permitió que ambos regresaran con vida a tierra firme.
El caso deja además una lección sobre los riesgos que enfrentan quienes trabajan en el mar y la importancia de activar rápidamente los mecanismos de búsqueda cuando una embarcación pierde comunicación.
Para Daniel y José Luis, la señal hecha con un costal desde una pequeña hielera terminó marcando la diferencia entre continuar a la deriva y volver a casa.
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