Quintana Roo se prepara para un simulacro de sismo con una hipótesis de magnitud 7

El ejercicio del 19 de septiembre pondrá a prueba protocolos en una región que recientemente ha registrado movimientos perceptibles y que ahora deberá responder bajo un escenario sísmico

Quintana Roo se prepara para enfrentar un escenario que durante años parecía poco probable para la población: un sismo de gran magnitud. El próximo 19 de septiembre, el estado participará en el Segundo Simulacro Nacional 2026 con una hipótesis de magnitud 7 y epicentro en Cabo Catoche.

La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) definió cinco escenarios sísmicos para el ejercicio nacional. Para la Península de Yucatán, integrada por Quintana Roo, Campeche y Yucatán, se estableció el supuesto de un movimiento de magnitud 7 frente a Cabo Catoche, en territorio quintanarroense.

El simulacro se realizará el sábado 19 de septiembre a las 12:00 horas, tiempo del centro del país. Por primera vez, el ejercicio nacional se desarrollará en sábado, con la intención de que las familias también puedan poner a prueba sus planes de emergencia desde casa.

En Benito Juárez, Protección Civil ya trabaja en la preparación del ejercicio. El director de la dependencia, Antonio Riveroll Ribbon, señaló que el municipio se alineará con la hipótesis establecida por las autoridades federales y estatales.

La decisión adquiere especial relevancia después de los movimientos telúricos perceptibles registrados durante los últimos meses. En junio, un sismo de magnitud 6.1 con epicentro en el occidente de Cuba fue sentido en Cancún, Playa del Carmen y otras zonas de Quintana Roo.

Posteriormente, otros movimientos fueron percibidos en la entidad. Por ello, el simulacro permitirá probar protocolos para un fenómeno que, aunque no representa el principal riesgo natural de Quintana Roo, ya forma parte de las situaciones que las autoridades consideran necesario atender.

Una hipótesis que cambia la preparación

El escenario asignado a Quintana Roo no significa que las autoridades estén anticipando un terremoto de magnitud 7. Se trata exclusivamente de una hipótesis diseñada para evaluar la capacidad de respuesta ante una emergencia.

La CNPC explicó que los cinco escenarios fueron construidos para distintas regiones del país y buscan fortalecer la preparación, coordinación y respuesta de los tres órdenes de gobierno. Además, se pretende fomentar la participación de la población en la reducción de riesgos.

En el caso de la Península de Yucatán, el ejercicio permitirá poner a prueba una respuesta ante un fenómeno que no forma parte de las emergencias más frecuentes de la región.

Quintana Roo mantiene una exposición mucho mayor a fenómenos hidrometeorológicos, especialmente huracanes. Sin embargo, los movimientos percibidos recientemente demostraron que la población también puede enfrentar episodios sísmicos y que los protocolos deben contemplar distintos escenarios.

Protección Civil de Quintana Roo ha señalado que el estado mantiene una baja actividad sísmica. Aun así, la dependencia ha llamado a mantener medidas preventivas y a considerar la posibilidad de movimientos telúricos dentro de la planeación de riesgos.

El simulacro permitirá, por tanto, revisar qué tan preparados están los edificios públicos, escuelas, empresas y hogares para reaccionar ante un movimiento de mayor intensidad.

Además, cada inmueble podrá adaptar su ejercicio de acuerdo con los riesgos específicos de su ubicación. La CNPC mantiene abierta una plataforma nacional para registrar viviendas, escuelas, centros de trabajo y espacios comunitarios.

Benito Juárez busca un ejercicio más real

Antonio Riveroll Ribbon explicó que el municipio incorporará a la preparación tanto a instituciones públicas como a establecimientos comerciales y ciudadanía.

El funcionario adelantó que el ejercicio estará acompañado de una campaña de información. El propósito será explicar qué hacer ante un sismo y evitar que la participación se limite a evacuar un inmueble durante unos minutos.

La intención es que las personas conozcan previamente sus rutas de evacuación, puntos de reunión y responsabilidades. Asimismo, se busca que empresas y establecimientos comerciales revisen sus protocolos internos antes del ejercicio.

Riveroll también planteó incorporar a grupos voluntarios especializados en atención de emergencias. Entre ellos se encuentran rescatistas con experiencia internacional que han participado en labores fuera de México.

La participación de estos equipos permitiría elevar el nivel de complejidad del ejercicio. En consecuencia, el simulacro no se limitaría a la actuación de las corporaciones gubernamentales, sino que buscaría recrear una emergencia con mayor cantidad de participantes.

La convocatoria para registrar inmuebles ya se encuentra abierta. La plataforma federal permite incorporar viviendas, escuelas, negocios, oficinas y espacios comunitarios al Segundo Simulacro Nacional 2026.

Además, quienes participen podrán obtener una constancia después de completar el ejercicio, de acuerdo con la información de la CNPC.

También se prepara un alertamiento para celulares

Otro de los componentes que se incorporará al simulacro será el sistema de alertamiento mediante teléfonos celulares.

La CNPC informó que el ejercicio contempla un alertamiento nacional y que la población deberá reconocerlo como parte del simulacro. También se utilizarán otros medios de comunicación para difundir el ejercicio.

En Benito Juárez, Protección Civil se encontraba a la espera de información técnica sobre la forma en que operará el sistema específicamente para la región.

La incorporación de los teléfonos móviles representa un cambio importante porque permite trasladar el ejercicio del ámbito institucional al entorno cotidiano de las personas.

El simulacro, además, será una oportunidad para que las familias revisen qué hacer si un movimiento ocurre cuando sus integrantes se encuentran separados. Al realizarse en sábado, el ejercicio permitirá practicar desde viviendas, comercios y otros espacios de uso cotidiano.

El objetivo final será detectar fallas antes de que ocurra una emergencia real. Una ruta de evacuación bloqueada, una brigada que no conoce sus funciones o una familia sin un punto de reunión definido son problemas que pueden corregirse durante un ejercicio preventivo.

Por ello, el reto para Quintana Roo no será solamente participar en el simulacro del 19 de septiembre. Será aprovecharlo para medir qué tan preparada está la población ante un fenómeno que, aunque menos frecuente que un huracán, ya dejó de ser una posibilidad completamente ajena para quienes viven en el estado.

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