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    Sicarios forzados: el oscuro reclutamiento en Teuchitlán

    Un sobreviviente denunció el macabro método de reclutamiento en el rancho Izaguirre, en Teuchitlán. Lo atraparon con la promesa de un empleo como guardia de seguridad y un salario de $13 mil, pero lo que encontró fue muy distinto.

    El testigo explicó que lo captaron junto a otras seis personas en la terminal de autobuses de Tlaquepaque. Le ofrecieron un trabajo de seguridad con buen sueldo. Sin embargo, al llegar al rancho, se toparon con hombres armados y un ambiente de violencia inminente. Pronto descubrieron que la oferta escondía un oscuro propósito.

    La “carnicería” del rancho Izaguirre

    Dentro del rancho existía un cuarto al que llamaban “la carnicería”. Allí, quienes no superaban el adiestramiento para convertirse en sicarios de élite eran brutalmente desmembrados. “Jamás pensé hacer eso, pero no me quedó de otra, si no, me iban a matar”, declaró el sobreviviente. Los cuerpos eran luego llevados a un único horno para ser incinerados.

    El testigo confirmó que había un solo horno en el rancho. En él, colocaban hasta cuatro cuerpos a la vez. Quienes se negaban a participar en el proceso eran ejecutados. Se aplicaba la máxima: “si no hay cuerpo, no hay delito”. Esta práctica macabra mantenía el control mediante el terror.

    El sobreviviente permaneció en el rancho por dos meses y medio. Durante ese tiempo, le pagaron 3 mil pesos semanales mientras lo adiestraban para ser sicario. Impulsado por el miedo y el deseo de volver a ver a su hijo, logró escapar de ese destino atroz.

    Denuncias y exigencia de justicia

    Este testimonio se suma a otras denuncias que han expuesto prácticas aberrantes en la región. Las investigaciones deben destapar y erradicar estas redes criminales, que explotan la vulnerabilidad de las personas usando el miedo y la coacción para forzar la participación en actividades violentas.

    El relato del sobreviviente ilumina la magnitud del problema y demanda acción inmediata de las autoridades. La sociedad exige justicia y protección para las víctimas de estos métodos brutales. Es imprescindible que se implementen medidas efectivas para prevenir futuros abusos y garantizar la seguridad en la región.

    Con estas revelaciones, se expone un entramado criminal que manipula a personas vulnerables y emplea métodos de violencia extrema para eliminar cualquier rastro de sus fechorías.

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