El desplome de un elevador en la Plaza Mítikah, uno de los complejos comerciales más ambiciosos de la capital, dejó dos personas lesionadas y provocó la suspensión total de actividades por orden de la Alcaldía Benito Juárez. El incidente no solo reaviva críticas a la seguridad del recinto, sino que también revive viejas polémicas urbanísticas y ambientales en torno al desarrollo impulsado por Fibra Uno.
Autoridades intervienen y exigen garantías de seguridad
La noche del martes, el alcalde Luis Mendoza Acevedo confirmó que el siniestro ocurrió cuando un elevador se desplomó con dos personas a bordo. Se trataba de un hombre de 47 años y una mujer de 60, ambos con lesiones en cabeza y cervicales, quienes fueron trasladados a un hospital para su atención inmediata.
Ante la gravedad del caso, la Dirección de Protección Civil de Benito Juárez estableció un perímetro de seguridad y clausuró temporalmente la plaza, ubicada en avenida Real de Mayorazgo y calle San Felipe, colonia Xoco. “No vamos a permitir que se ponga en riesgo la seguridad de las personas”, afirmó el alcalde.
Las autoridades precisaron que las operaciones no podrán reanudarse hasta que se entreguen cartas responsivas de un Director Responsable de Obra y de un oficial en materia estructural e instalaciones.
Investigación penal y señalamiento a Fibra Uno
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México abrió una carpeta de investigación por el presunto delito de lesiones culposas. Aunque el Gobierno capitalino explicó que el elevador presentó una “anomalía” que lo detuvo de manera brusca en tres ocasiones, para los críticos esto apunta a deficiencias de mantenimiento y supervisión que recaen en los responsables del inmueble.
Fibra Uno, desarrolladora del complejo, ha presumido a Mítikah como “un concepto innovador de primer nivel”, con áreas dedicadas a moda, lujo, entretenimiento y gastronomía. Sin embargo, el incidente golpea su imagen en medio de un mercado inmobiliario que ya enfrenta retos económicos y de confianza del consumidor.
Un megaproyecto marcado por la polémica
La construcción de Mítikah tardó más de 13 años y se alza con una torre de 267 metros y 62 pisos, siendo uno de los rascacielos más altos de la ciudad. Desde su inicio, vecinos del pueblo de Xoco denunciaron impactos negativos: presión sobre el servicio de agua, tráfico, contaminación y la tala de 119 árboles para abrir paso al desarrollo.
Pese a las protestas, las autoridades otorgaron los permisos. Ahora, el accidente vuelve a poner bajo la lupa la relación entre grandes proyectos inmobiliarios, la regulación de seguridad y la respuesta gubernamental ante emergencias.
Para la alcaldía, el caso será una prueba de hasta qué punto puede imponer medidas de protección civil frente a intereses empresariales de gran peso.
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