El asesinato de Juan Carlos Mezhua, líder indígena, exalcalde y exdiputado con amplia presencia regional, sacudió a Veracruz este domingo y volvió a exhibir la vulnerabilidad de figuras políticas en un estado marcado por la violencia. El crimen ocurrió a unos 50 metros de un cuartel de la Guardia Nacional y horas antes de la llegada programada de la presidenta Claudia Sheinbaum al puerto de Veracruz. La ejecución, realizada por hombres armados que viajaban en dos camionetas, reavivó cuestionamientos sobre la efectividad de las estrategias de seguridad en zonas serranas y de difícil acceso, donde las comunidades indígenas denuncian abandono institucional desde hace años.
Escalada reciente de ataques contra figuras políticas
Los hechos ocurrieron cerca de las 07:00 horas en la comunidad de Piedras Blancas, Zongolica, una región montañosa donde Mezhua mantenía un arraigo político importante. Según reportes policiales, fue citado en la zona y ahí emboscado por los atacantes, quienes abrieron fuego a corta distancia.
La cercanía del cuartel de la Guardia Nacional fortaleció las críticas de familiares y seguidores, quienes difundieron un mensaje directo en la plataforma X: «Repudiamos las acciones sin resultados de la gobernadora y la presidenta de la república. Aquí los resultados de su estrategia de Paz, cuando la única paz es para los delincuentes». Añadieron que Mezhua era un hombre íntegro, con amplio oficio político y compromiso comunitario, palabras que reflejaron el impacto emocional de su asesinato.
La Fiscalía General del Estado informó que abrió una investigación y recordó el trayecto político del líder indígena. Mezhua militó por años en el PRD, partido con el que gobernó Zongolica y con el que llegó a cargos legislativos a nivel federal y local. Su influencia en la sierra central le otorgaba un papel clave en procesos electorales y negociaciones comunitarias.
En 2024 buscó competir por la gubernatura como candidato independiente, aunque no logró aparecer en la boleta. Para la contienda municipal de este año volvió a contender de manera independiente y obtuvo el segundo lugar, un resultado que confirmó que mantenía respaldo social en el territorio.
El clima político en Veracruz se ha tensado en las últimas semanas. Este es el segundo asesinato de un excandidato en menos de un mes y se suma a otros crímenes de alto impacto contra figuras públicas. Además, ocurre en medio de los preparativos por la conmemoración de los 200 años de la independencia de la mar en México, evento que la presidenta Sheinbaum encabezará en el puerto.
Otros asesinatos recientes incrementan el temor en la región
El 6 de noviembre fue hallado sin vida Lázaro Francisco Luría, excandidato del PAN a la alcaldía de Chinameca, tras haber sido secuestrado. Días después, el 18 de noviembre, un comando asesinó a Pedro González Rodríguez, excandidato a la alcaldía de San Andrés Tuxtla, en su domicilio en la comunidad de Villa Comoapan.
Los hechos se suman al homicidio del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo Rodríguez, quien fue atacado a balazos el 1 de noviembre por un grupo armado. Las autoridades federales reconocieron entonces la gravedad de la tendencia, mientras especialistas advirtieron que la violencia electoral y post electoral se ha convertido en un riesgo permanente en municipios con conflictos territoriales y presencia de grupos criminales.
El asesinato de Mezhua revive el temor en comunidades serranas, donde las disputas políticas suelen mezclarse con conflictos locales por recursos, control territorial y tensiones históricas entre distintas estructuras de poder. Habitantes de la región exigen que la investigación avance con celeridad y que se garantice protección real para líderes comunitarios, autoridades locales y ciudadanos que participan en la vida pública.
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