La tumba del papa Francisco en la basílica romana de Santa María La Mayor será fiel reflejo de su estilo de vida: sobria, directa y profundamente simbólica. Según reveló la Santa Sede este jueves 24 de abril, el sepulcro estará ubicado en la nave izquierda de la basílica, en el suelo, y llevará grabada una sola palabra: «Franciscus».
Este gesto minimalista responde a una petición expresa del pontífice en su testamento, en el que solicitó que su lugar de descanso final fuera «en la tierra, simple, sin un decoro particular». En la lápida también se representará su cruz pectoral de plata, con la imagen del Buen Pastor, símbolo de cercanía y entrega pastoral.
Ubicación elegida por devoción personal
Francisco rechazó la tradicional cripta vaticana para descansar en un lugar que visitaba con frecuencia antes y después de sus viajes apostólicos. Su tumba se sitúa entre la Capilla Paolina —hogar de la Virgen ‘Salus Populi Romani’— y la sepultura de la familia Sforza. La devoción del papa a esta imagen mariana fue constante durante su pontificado. La última vez que oró ante ella fue el 23 de marzo, al salir del hospital Gemelli tras una larga hospitalización.
La ‘Salus Populi Romani’, también conocida como Nuestra Señora de las Nieves, es un icono bizantino que la tradición atribuye a san Lucas Evangelista. Se considera protectora de los romanos y fue una fuente de consuelo para el papa argentino durante su pontificado.
Detalles del sepulcro y preparativos finales
Desde hace días, el área donde se construye la tumba ha estado cubierta con vallas de madera, pero se han filtrado luces y movimientos de operarios. Según fuentes del Vaticano, los costos del sepulcro serán asumidos por un benefactor anónimo que el papa encontró en vida.
El cuerpo del pontífice fue expuesto en la basílica de San Pedro para permitir a los fieles despedirse. El viernes por la tarde se cerrará el féretro y, el sábado 26 de abril por la mañana, se celebrará el funeral al que asistirán líderes mundiales, incluyendo al presidente Donald Trump.
Tras las exequias, el cortejo fúnebre cruzará Roma hasta llegar a Santa María La Mayor. El sepulcro estará abierto al público desde el 27 de abril, convirtiéndose en un nuevo punto de peregrinación y memoria.
Un legado de humildad y cercanía
Francisco, nacido como Jorge Mario Bergoglio, fue el primer papa latinoamericano y jesuita en la historia de la Iglesia Católica. Durante su pontificado, se destacó por su enfoque en la humildad, la justicia social y la cercanía con los más necesitados. Su decisión de ser enterrado en una tumba sencilla en la Basílica de Santa María la Mayor refleja estos valores. La elección de esta basílica también subraya su profunda devoción mariana, especialmente hacia la imagen de la ‘Salus Populi Romani’, ante la cual oraba antes y después de cada viaje apostólico.
El funeral de Francisco, programado para el sábado 26 de abril, será un evento de gran magnitud. Se espera la asistencia de líderes mundiales, incluidos jefes de Estado y representantes de diversas religiones. La ceremonia se llevará a cabo en la Plaza de San Pedro y será presidida por el decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re. Después del funeral, el cortejo fúnebre recorrerá las calles de Roma hasta llegar a la Basílica de Santa María la Mayor, permitiendo que los fieles rindan homenaje al pontífice durante el trayecto.
Acceso público a la tumba
A partir del domingo 27 de abril, la tumba del papa Francisco estará abierta al público. Se espera que miles de peregrinos y fieles acudan a la Basílica de Santa María la Mayor para rendir homenaje al pontífice y orar por su eterno descanso. La tumba, ubicada entre la Capilla Paolina y la de la familia Sforza, se convertirá en un lugar de peregrinación y reflexión para muchos.
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