El Gobierno de Ecuador se encuentra en alerta máxima tras recibir un informe de inteligencia del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el cual advierte sobre un potencial atentado en contra del presidente Daniel Noboa, cuya ejecución habría sido planeada con la participación de sicarios mexicanos y de otros países, en un contexto de creciente amenaza del crimen organizado transnacional.
El documento, cuya existencia fue confirmada por fuentes oficiales, no especifica qué cárteles mexicanos estarían detrás de la supuesta operación, pero sí recomienda reforzar la seguridad del mandatario, de los ministros de Estado y de las principales autoridades castrenses y civiles del país.
Narcotráfico y crimen transnacional: los nexos entre Ecuador y los cárteles mexicanos
El reporte se enmarca dentro de un creciente entramado de cooperación delictiva entre grupos criminales ecuatorianos y cárteles mexicanos, principalmente el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa. De acuerdo con investigaciones de InSight Crime, al menos seis estructuras criminales ecuatorianas mantienen operaciones conjuntas o alianzas estratégicas con estas organizaciones.
Los grupos locales identificados son:
- Latin Kings,
- Los Chone Killers,
- Los Choneros,
- Los Lagartos,
- Los Lobos,
- Los Tiguerones
De estos, Los Chone Killers, Los Choneros, Los Lobos y Los Tiguerones han consolidado una alianza operativa con el CJNG, bajo el nombre de «Nueva Generación», en referencia a su socio mexicano. Sin embargo, estas agrupaciones no son células subordinadas, sino socios logísticos que prestan servicios para el tráfico de drogas, sicariato, extorsión y control de puertos clave.
Por su parte, Los Choneros también han establecido vínculos con el Cártel de Sinaloa, lo que demuestra que las alianzas en Ecuador no son exclusivas y pueden variar según intereses estratégicos.
Uno de los casos más destacados es el de Los Lobos, grupo que controla rutas marítimas clave para el envío de droga desde Ecuador hacia Centroamérica y Europa, especialmente hacia redes criminales albanesas.
Crisis de seguridad en Ecuador: el crimen organizado como actor dominante
Desde la pandemia de COVID-19 en 2020, Ecuador ha experimentado un deterioro acelerado en materia de seguridad. Según InSight Crime, el colapso económico, los recortes presupuestales y la reducción de operativos antinarcóticos facilitaron el reclutamiento de menores de edad por parte de las bandas criminales, así como la expansión territorial de sus operaciones.
En respuesta, el gobierno ecuatoriano declaró desde 2024 una «guerra total» contra el crimen organizado, y reclasificó a estas bandas como grupos terroristas.
No obstante, los avances son limitados. La capacidad de intimidación, financiamiento y armamento de estos grupos ha crecido, y ahora se teme que su influencia alcance incluso el núcleo del poder político del país.
Un escenario tenso en medio del aislamiento diplomático
El informe sobre un posible atentado se produce en un momento de tensión diplomática entre Ecuador y México, tras el asalto a la embajada mexicana en Quito el año pasado y la posterior ruptura de relaciones bilaterales. La revelación de que supuestos sicarios mexicanos estarían involucrados en planes contra Noboa añade un nuevo elemento de conflicto y suscita preocupación sobre la penetración internacional del crimen organizado en Sudamérica.
Hasta ahora, las autoridades ecuatorianas no han revelado detalles operativos ni identificado responsables específicos, pero se mantiene una alerta nacional y se ha reforzado la seguridad del presidente Noboa y su gabinete.
El gobierno, mientras tanto, insiste en que no permitirá actos de desestabilización y que responderá “con toda la fuerza del Estado”.
Un desafío continental
La expansión de los cárteles mexicanos en Ecuador confirma un fenómeno que afecta a toda América Latina: la transformación del narcotráfico en una red multinacional de crimen organizado, que explota las debilidades institucionales de los países para operar con impunidad. Ecuador, por su ubicación estratégica y su acceso portuario, se ha convertido en un nodo clave de esta red.
Mientras tanto, la sociedad ecuatoriana vive con incertidumbre, atrapada entre la violencia de las bandas y una política de seguridad aún en construcción. El intento de atentado contra Noboa —de concretarse— marcaría un nuevo capítulo en la compleja lucha por el control territorial y político del país.
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