La madrugada del domingo marcó un nuevo y devastador capítulo en la creciente confrontación entre Israel e Irán, luego de que un misil iraní impactara en un edificio de apartamentos en Bat Yam, suburbio al sur de Tel Aviv, dejando seis civiles muertos y decenas de heridos. En respuesta, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitó el lugar del atentado y prometió una represalia severa contra el régimen iraní.
“Irán pagará un precio muy alto por el asesinato de civiles —mujeres y niños— que cometió deliberadamente. Lograremos nuestros objetivos y los atacaremos con una fuerza abrumadora”, sentenció Netanyahu.
Además del ataque en Bat Yam, otras cuatro personas murieron en la ciudad de Tamra, al norte de Israel, en un ataque similar. Las autoridades han calificado estos hechos como crímenes de guerra deliberados, al dirigir los proyectiles a zonas residenciales densamente pobladas.
“Operación León Creciente”: una guerra en marcha
Según la Oficina del Primer Ministro, más de 200 cohetes fueron lanzados desde Irán durante las últimas 24 horas en el marco de la ofensiva bautizada por Teherán como “Operación León Creciente”. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que 22 misiles impactaron en territorio israelí, elevando el saldo total a 13 muertos, incluidos tres menores de edad y 10 adultos. Además, se contabilizan 380 heridos: nueve de gravedad, 30 en condición moderada y 341 con lesiones menores.
Ante esta situación, Netanyahu renovó su llamado a la población a seguir estrictamente las instrucciones del Comando del Frente Interno, que ha activado sistemas de emergencia en todo el país. “Estamos en guerra. Pero con la fuerza de nuestras tropas y la unidad del pueblo israelí, saldremos victoriosos”, aseguró el mandatario en su discurso televisado.
Mientras los ciudadanos buscaban refugio de los ataques, la Fuerza Aérea israelí intensificó su ofensiva sobre territorio iraní durante la noche del sábado al domingo. Los militares informaron que se atacaron lanzadores de misiles tierra-tierra que estaban “armados y listos para lanzar”, así como otros que ya habían disparado previamente.
“Ejecutamos un cierre rápido del círculo operativo. Identificamos, atacamos y destruimos en tiempo récord”, explicó un portavoz de las FDI. Los bombardeos también continuaron sobre infraestructura militar crítica y depósitos de armas estratégicos iraníes.
Escalada sin precedentes
El conflicto ha escalado con una intensidad sin precedentes. Las acciones militares israelíes ya han cobrado la vida de al menos 15 altos cargos iraníes y nueve científicos nucleares, mientras que más de 180 personas han muerto en Irán en los últimos tres días, según reportes preliminares.
En este contexto, Netanyahu alertó sobre el peligro existencial que representa un Irán armado con capacidad nuclear o con un arsenal de misiles en expansión. “Un misil es una amenaza. Veinte mil lo son aún más. No podemos permitirlo”, enfatizó.
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró en su red Truth Social que “la paz llegará pronto entre Israel e Irán”, aunque por ahora la escalada parece lejos de detenerse. Las potencias del G7, reunidas esta semana en Alberta, Canadá, podrían emitir un pronunciamiento conjunto en las próximas horas, mientras crece la presión internacional para contener la crisis.
Por el momento, la prioridad de Israel es proteger a su población civil y desactivar la amenaza iraní en su punto de origen. Como expresó Netanyahu, la seguridad nacional es innegociable y la respuesta será implacable.
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