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    China ofrecería a Estados Unidos cooperación en la lucha contra el fentanilo para reducir tensiones comerciales

    En medio de un nuevo episodio de tensiones entre Estados Unidos y China, el presidente Donald Trump acusó nuevamente al régimen de Xi Jinping de permitir el envío de fentanilo a cárteles en México y Canadá, desde donde la droga termina ingresando al mercado estadounidense. La denuncia se da en un contexto de fuerte presión comercial y podría convertirse, paradójicamente, en un punto de negociación bilateral.

    A pesar de que China aseguró en marzo haber adoptado “medidas muy estrictas” para frenar el flujo de opioides sintéticos, Trump volvió a exigir al gobierno chino que cese su presunta participación en la cadena de suministro del fentanilo, uno de los principales detonantes de la crisis de sobredosis en Estados Unidos. Según el mandatario, la inacción de Beijing justifica nuevos aranceles a productos chinos, que podrían alcanzar hasta un 10%.

    Sin embargo, según un reporte de The New York Times, China estaría considerando intensificar su cooperación en materia antidrogas como un canal de distensión. Altos funcionarios chinos evalúan proponer un plan conjunto contra el tráfico de fentanilo como moneda de cambio en el prolongado conflicto arancelario. Esta estrategia incluiría el envío de Wang Xiaohong —máximo responsable de seguridad del régimen y aliado de Xi Jinping— a Washington para consolidar acuerdos bilaterales.

    Wang, quien encabeza la Comisión Nacional de Control de Narcóticos, ya ha sostenido conversaciones en enero con Rahul Gupta, director de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos, con avances positivos en la cooperación.

    Beijing ya había prohibido en 2019 todas las variantes del fentanilo como gesto diplomático durante la primera administración de Trump. Sin embargo, los intercambios se congelaron en 2022, luego de la visita de Nancy Pelosi a Taiwán. La reactivación llegó a finales de 2023 tras una cumbre entre Xi Jinping y el entonces presidente Joe Biden, en la que Washington levantó ciertas sanciones a un instituto forense chino.

    China ha defendido su gestión del problema, señalando que muchos precursores del fentanilo tienen aplicaciones legítimas en la industria farmacéutica. Además, el país ha ampliado el listado de químicos sujetos a control e implementado herramientas como inteligencia artificial para detectar tráfico ilegal. No obstante, fabricantes clandestinos continúan desarrollando nuevas fórmulas para esquivar la supervisión.

    Expertos como el académico Shen Dingli aseguran que China posee la capacidad técnica para controlar el flujo de estos químicos. “El problema del fentanilo nunca ha sido técnico, sino político. Podría resolverse en segundos si hubiera sinceridad”, apuntó.

    Aun cuando las acusaciones de Trump y la retórica china se mantienen firmes, la cooperación en torno al fentanilo podría allanar el camino para destrabar la guerra comercial y abrir una nueva etapa de diálogo entre las dos potencias. En medio de una crisis de salud pública en EE. UU. y un estancamiento económico en China, ambos gobiernos parecen tener incentivos para avanzar hacia una solución negociada.

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