más

    China responde con aranceles del 34% a EE. UU., y desata una nueva ola de tensiones comerciales

    En una jugada que podría profundizar las turbulencias económicas globales, el gobierno de Xi Jinping anunció este 4 de abril un nuevo arancel del 34% sobre todas las importaciones estadounidenses, replicando exactamente la medida impuesta dos días antes por el presidente estadounidense Donald Trump. Las tarifas chinas entrarán en vigor el 10 de abril, apenas 24 horas después de la implementación prevista por Estados Unidos.

    La decisión marca un punto de inflexión en la escalada comercial entre las dos mayores economías del mundo y ha encendido las alarmas en los mercados financieros. El índice S&P 500 cayó otro 5% tras el anuncio chino, agravando la pérdida del casi 5% registrada el día anterior luego del anuncio estadounidense, en lo que Trump denominó el «Día de la Liberación».

    Sin embargo, expertos y analistas internacionales han calificado la respuesta de China como un error estratégico, al adoptar una política de represalias «trumpiana», en lugar de mantener el enfoque pragmático y calculado que había caracterizado su reacción durante la guerra comercial anterior.

    Un cambio de táctica en Pekín

    Hasta ahora, China había evitado replicar con la misma intensidad los ataques arancelarios de Washington. Tras la imposición en febrero de un arancel del 20% ligado a su presunta implicación en la producción de fentanilo, Pekín respondió con tarifas del 10% al 15% dirigidas a productos específicos como la soja, el aceite y maquinaria agrícola, evitando un enfrentamiento directo de magnitud.

    Además, había optado por usar herramientas menos visibles pero altamente efectivas, como restricciones a la exportación de metales raros —incluyendo wolframio, molibdeno, gadolinio y disprosio— esenciales para industrias estratégicas en Estados Unidos.

    También apuntó al capital estadounidense en territorio chino. En 2022, las multinacionales de EE.UU. generaron ventas por 490.000 millones de dólares en China, el doble del valor de las exportaciones estadounidenses a ese país. En ese marco, Xi Jinping también restringió las exportaciones a 16 empresas estadounidenses, inició una investigación antimonopolio contra DuPont China y agregó a 11 firmas vinculadas a la defensa a la lista de “entidades no confiables”.

    De la estrategia al mimetismo

    Pese a disponer de herramientas de represalia más afinadas, China optó esta vez por igualar los aranceles estadounidenses de forma directa, una decisión que analistas consideran un giro errático. La fórmula utilizada por la administración Trump para calcular los nuevos aranceles ha sido ampliamente criticada por economistas, y ahora se ha convertido también en la base de la política comercial de China.

    Este mimetismo preocupa a los observadores internacionales. En lugar de diseñar una estrategia que maximice el daño a Estados Unidos minimizando los efectos sobre la economía china, Pekín adoptó una fórmula arbitraria y potencialmente perjudicial para sus propias cadenas de valor.

    Consecuencias globales y advertencias

    La reacción de China ha intensificado la inestabilidad en los mercados globales. A las caídas en Wall Street se suman pérdidas en las bolsas de Europa y Asia. La posibilidad de una guerra comercial desatada entre Washington y Pekín en este nuevo ciclo —más amplia y menos racional— amenaza con fracturar las cadenas de suministro globales, elevar la inflación y ralentizar el crecimiento económico.

    En paralelo, el escenario geopolítico se tensa. Con las elecciones presidenciales en EE.UU. a la vuelta de la esquina, y una administración Trump decidida a rediseñar el mapa del comercio global, la postura de China marca un regreso a una confrontación que puede rebasar los canales económicos y entrar en el terreno político y diplomático.

    ¿Error o mensaje?

    Queda la incógnita de si la respuesta china fue un acto de reflejo político o una decisión cuidadosamente meditada para demostrar fortaleza interna y externa. Lo que es claro, según los analistas, es que la guerra comercial ha regresado con más fuerza y menos previsibilidad.

    Mientras tanto, economistas advierten que el precio de esta política espejo podría ser alto para ambos lados, especialmente si se prolonga en el tiempo sin una vía de diálogo creíble.

    En este tablero de ajedrez económico global, parece que ambos jugadores han optado por sacrificar piezas clave… y aún está por verse quién se quedará sin rey primero.

    También te puede interesar: Italia advierte sobre riesgos de una guerra comercial con EE. UU. y pide desescalada ante nuevos aranceles de Donald Trump

    Artículos relacionados