La aprobación del ambicioso plan fiscal del presidente Donald Trump se encuentra en un punto crítico, tras el inesperado rechazo de cinco congresistas republicanos que, junto a toda la bancada demócrata, bloquearon la votación en la Cámara de Representantes. El proyecto, que contempla amplias reducciones de impuestos y recortes al gasto público, fue frenado justo cuando la Casa Blanca buscaba aprobarlo antes del 4 de julio, Día de la Independencia de EE. UU.
La mayoría republicana en la Cámara es extremadamente ajustada (220 contra 212), por lo que perder cinco votos propios representa un obstáculo considerable. Aunque varios legisladores aún no han emitido su sufragio, el bloqueo momentáneo ha generado tensiones internas dentro del Partido Republicano y cuestionamientos sobre el liderazgo de Trump en su segundo mandato.
División interna y presión política a contrarreloj
El presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, intentó restar dramatismo a la situación y aseguró que confía en lograr los apoyos necesarios. Mientras tanto, el propio Trump se volcó en llamadas telefónicas con legisladores y líderes republicanos durante todo el miércoles, en un intento desesperado por salvar el llamado “gran y hermoso proyecto de ley”.
“Parece que la Cámara está lista para votar esta noche. Tuvimos conversaciones excelentes todo el día, y la mayoría republicana de la Cámara está unida, por el bien de nuestro país, logrando los mayores recortes de impuestos de la historia y un crecimiento enorme”, escribió el mandatario en su red Truth Social. También lanzó un llamado directo: “¡Vamos, republicanos, derroten a los demócratas corruptos esta noche!”.
Sin embargo, la oposición interna persiste. Un sector de republicanos de línea dura rechaza la propuesta por considerar que incrementaría el déficit y la deuda federal. Según estimaciones oficiales, el plan aumentaría el déficit en más de tres billones de dólares, dado que los recortes fiscales superan con creces los ajustes al gasto.
Además, las condiciones climáticas complicaron la llegada de algunos legisladores a Washington, lo que obligó a retrasar la votación. Tormentas severas causaron cancelaciones de vuelos y trenes, aumentando la incertidumbre.
Temores electorales y críticas desde el entorno empresarial
Una preocupación adicional entre los republicanos es el impacto electoral del proyecto. Algunos legisladores temen que los recortes a programas sociales como Medicaid perjudiquen sus campañas de reelección en las elecciones legislativas de 2026. Otros advierten sobre el costo político de implementar impuestos a las remesas y penalizaciones al sector de energías renovables.
El plan contempla además un aumento del gasto militar, reforzamiento del presupuesto para seguridad fronteriza, e impuestos a las remesas enviadas desde EE. UU. a países de América Latina, medida que ha sido calificada como “populista y peligrosa” por expertos del sector financiero.
Uno de los golpes más duros a la iniciativa provino de Elon Musk, exaliado de Trump y principal promotor de la reforma administrativa. Musk se distanció abiertamente del proyecto y lo calificó como “inviable, improvisado y fiscalmente insostenible”.
La propuesta ya había sido aprobada por el Senado tras una votación maratónica, pero su destino ahora está en suspenso. Si no logra pasar por la Cámara en los próximos días, Trump enfrentará no solo un revés legislativo, sino una señal de debilitamiento político a solo meses de las elecciones intermedias.
La Casa Blanca no ha dado señales de modificar el contenido del proyecto. Por ahora, se mantiene la presión para votar cuanto antes, con la mirada puesta en una fecha simbólica: el 4 de julio. Pero la fractura interna en el partido gobernante parece más expuesta que nunca.
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