El gobierno de Dinamarca actualizó esta semana sus advertencias de viaje para personas transgénero, recomendando a sus ciudadanos que se pongan en contacto con la Embajada de Estados Unidos en Copenhague antes de visitar ese país, ante posibles problemas relacionados con la documentación y las nuevas políticas de género del presidente estadounidense, Donald Trump.
La advertencia se produce en medio de una creciente preocupación internacional por las medidas adoptadas por la nueva administración republicana, que recientemente emitió un decreto estableciendo que el gobierno federal solo reconocerá dos sexos “biológicos e inmutables”: masculino y femenino. Esta política ha encendido alertas en varios países europeos sobre posibles impactos en sus ciudadanos que no se identifiquen con esas categorías binarias.
“Si su pasaporte tiene la designación de género X o ha cambiado de género, se recomienda ponerse en contacto con la embajada de Estados Unidos antes de viajar para obtener orientación sobre cómo proceder”, indicó el Ministerio de Asuntos Exteriores danés en su página oficial.
Dinamarca permite desde 2014 que sus ciudadanos soliciten pasaportes con la designación de género “X” si así lo desean, basándose en su identidad de género, una condición intersexual o si no se identifican como hombres ni mujeres.
Finlandia y Alemania también actualizan alertas
La advertencia de Dinamarca sigue los pasos de Finlandia, que el pasado 14 de marzo emitió una advertencia similar. El país nórdico advirtió que las autoridades estadounidenses podrían rechazar la entrada de personas cuyo género actual en el pasaporte difiera del sexo asignado al nacer, en línea con las políticas del gobierno de Trump.
Alemania también actualizó esta semana su aviso de viaje para Estados Unidos, haciendo hincapié en que la aprobación de un visado o exención de entrada no garantiza el ingreso al país. La medida fue tomada después de que varios ciudadanos alemanes fueran detenidos en la frontera estadounidense.
El decreto firmado por Donald Trump en su primer día del segundo mandato ha generado polémica a nivel internacional. La nueva directiva exige que todas las instituciones públicas de Estados Unidos utilicen el término “sexo” en lugar de “género” en documentos oficiales, incluidos pasaportes y visados, y se basen exclusivamente en lo que describe como la “clasificación biológica inmutable” de cada persona.
Esta política representa un retroceso respecto a las normativas establecidas durante gobiernos anteriores, que permitían a las personas trans e intersexuales actualizar sus documentos federales conforme a su identidad de género.
Aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca señaló que no se ha registrado hasta ahora ningún caso de ciudadanos daneses trans a quienes se les haya negado el ingreso a EE. UU., el tono preventivo del aviso sugiere que las autoridades consideran que el riesgo es real.
La embajada estadounidense en Copenhague no respondió a las solicitudes de información de agencias como Reuters respecto a qué orientación específica pueden brindar a personas trans que enfrentan este tipo de situaciones.
Derechos en retroceso
Diversos grupos de derechos humanos han denunciado la orden de Trump como una forma de discriminación institucionalizada hacia las personas transgénero y no binarias. Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han solicitado que los gobiernos europeos emitan directrices claras para proteger a sus ciudadanos en caso de enfrentarse a restricciones o detenciones arbitrarias en territorio estadounidense.
Por el momento, se espera que otros países de la Unión Europea evalúen actualizar también sus avisos de viaje, mientras crecen las tensiones diplomáticas en torno a esta política que ya ha tenido eco en redes sociales y foros de migración.
La comunidad trans, tanto en EE. UU. como fuera de él, observa con preocupación cómo estas medidas impactan su movilidad internacional y derechos fundamentales en nombre de políticas de seguridad e identidad nacional.
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