Las compañías europeas están recortando costos y frenando inversiones en China, en un contexto de crisis económica, sobrecapacidad industrial y una creciente percepción de desequilibrio en las relaciones comerciales bilaterales. La Encuesta de Confianza Empresarial 2025, publicada por la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, advierte sobre un panorama cada vez más adverso para los negocios europeos en el país asiático.
“La situación se ha deteriorado en muchos indicadores clave”, señaló el organismo en la introducción del informe, que recogió respuestas de unas 500 compañías entre enero y febrero de este año. Según el reporte, el entorno económico chino ha empeorado, con una presión creciente sobre las ganancias y un debilitamiento de la confianza empresarial.
El exceso de capacidad y los subsidios presionan al mercado
Uno de los factores centrales identificados en el informe es la sobrecapacidad de sectores estratégicos, particularmente el de vehículos eléctricos. Empresas chinas, alentadas por subsidios estatales, han invertido masivamente en industrias que ahora enfrentan una producción muy por encima de la demanda interna. Esto ha desatado una feroz competencia de precios que no solo ha afectado a los márgenes de ganancia locales, sino que ha obligado a muchas compañías a volcar sus productos en mercados externos.
Jens Eskelund, presidente de la Cámara de Comercio de la UE en China, expresó que esta situación ha generado tensiones comerciales con Europa y EE. UU., donde crece la percepción de competencia desleal. “Los beneficios de la relación comercial y de inversión bilateral no se están distribuyendo de manera equitativa”, sostuvo Eskelund, quien también reconoció los esfuerzos de Beijing por estimular el consumo doméstico, aunque consideró que aún son insuficientes.
La prolongada crisis inmobiliaria en China ha agravado el panorama, reduciendo el gasto de los consumidores y afectando la rentabilidad de las empresas extranjeras. A esto se suma una presión internacional creciente contra las exportaciones chinas, con medidas como los aranceles impuestos por la Unión Europea a los vehículos eléctricos procedentes de ese país en 2024.
Nuevas medidas para contener el impacto
En paralelo, la UE evalúa nuevas medidas para contener el impacto de las importaciones desde plataformas digitales como Shein y Temu. La Comisión Europea presentó una propuesta para aplicar una tarifa fija de 2 euros a cada paquete enviado directamente a consumidores dentro del bloque, con el objetivo de financiar controles aduaneros más estrictos y evitar la entrada de productos que incumplen normativas de seguridad.
El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, explicó que la medida busca dar respuesta al crecimiento exponencial de las compras online provenientes de Asia, que actualmente suman unos 4.600 millones de paquetes al año. Aquellos envíos dirigidos a centros de distribución pagarían una tasa menor de 0,50 euros por unidad.
Desde Bruselas, se reconoce que el actual volumen de importaciones facilita la llegada de productos no conformes y genera quejas entre los minoristas europeos, que acusan una competencia desleal. Esta nueva política aduanera representa un intento de equilibrar la protección del mercado interno sin cerrar la puerta al comercio internacional.
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