A más de cuatro años de su entrada en vigor, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría enfrentar una revisión anticipada ante las recientes acciones unilaterales del gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, que han reactivado los temores de una guerra comercial en América del Norte. Entre los puntos clave está el endurecimiento de las reglas de origen en el sector automotriz y la posible imposición de nuevos aranceles.
De TLCAN a T-MEC: una evolución con matices
El T-MEC, sucesor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), trajo consigo modificaciones sustanciales a las condiciones de integración comercial, especialmente en sectores como la industria automotriz, donde se exige ahora un mínimo de 75% de contenido regional para evitar aranceles. Este requisito podría ser incrementado al 80% o incluso 85%, según estimaciones de Sergio Reséndez, director general de Colliers México.
“Mi expectativa es que las reglas de origen probablemente vayan a cambiar y eso puede beneficiarnos, para que la cadena de suministro venga a operar en México”, comentó Reséndez.
El experto también señaló que no se trataría de una renegociación completa del T-MEC, sino de una revisión puntual de sus divisiones, tal como está previsto para el futuro cercano, pero que podría adelantarse dadas las tensiones comerciales actuales.
Eugenio Salinas, quien coordinó el llamado «Cuarto de Junto» en la negociación del T-MEC, expresó que “hay una necesidad de resolver la incertidumbre que generan las acciones recientes del gobierno estadounidense”, por lo que anticipó un posible adelanto de la revisión formal del tratado, programada inicialmente para 2026.
“Ganamos un panel sobre reglas de origen, pero aún hay aspectos que deben clarificarse entre los tres países”, sostuvo Salinas.
Además, criticó que las medidas arancelarias de Estados Unidos infringen disposiciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), al aplicar tarifas que obstaculizan la integración lograda tras más de 25 años de cooperación bajo el TLCAN y el T-MEC.
Impacto en la industria automotriz
El sector automotriz mexicano, considerado uno de los más exitosos tras el TLCAN, es uno de los más vulnerables ante cambios en el tratado o la imposición de aranceles. La producción de vehículos pasó de 2 millones de unidades en 2007 a más de 3.1 millones en 2021, lo que colocó a México como el séptimo productor mundial, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Esta industria ha atraído más de 51 mil millones de dólares en inversión extranjera directa desde 1999, siendo uno de los motores clave del Producto Interno Bruto (PIB) manufacturero del país.
No obstante, nuevos aranceles o cambios en las reglas de origen podrían obligar a reconfigurar las cadenas de suministro, encarecer los costos de producción y afectar la competitividad del país en un momento delicado para la economía global.
Paradójicamente, estas tensiones podrían convertirse en una oportunidad para fortalecer el modelo de relocalización (nearshoring), al atraer nuevas inversiones que busquen asegurar acceso al mercado estadounidense desde un país con ventajas comparativas.
Sin embargo, analistas coinciden en que México debe actuar con rapidez y estrategia, impulsando reformas estructurales, especialmente en el sector energético y logístico, para no perder esta ventana de oportunidad.
“El Plan México podría jugar un papel clave en atraer capital, pero será necesario generar certidumbre jurídica, simplificar regulaciones y reforzar infraestructura”, apuntó Valeria Moy, directora del IMCO.
Perspectivas
Con una revisión del T-MEC en el horizonte, y con la presión creciente por parte de Estados Unidos, México enfrenta el reto de proteger su integración económica sin ceder soberanía ni competitividad. Mientras tanto, el Gobierno mexicano ha señalado su disposición a dialogar, resolver disputas pendientes y fortalecer su posición comercial.
La economía regional se encuentra en una etapa crítica. Lo que se decida en los próximos meses no solo determinará el futuro del T-MEC, sino también el rumbo de la integración económica de América del Norte en un contexto global cada vez más volátil.
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