La Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), respaldada por Estados Unidos e Israel para distribuir ayuda en el enclave palestino sitiado, anunció la suspensión indefinida de la entrega de alimentos debido a “aglomeraciones excesivas” que pusieron en riesgo la seguridad, aunque negó incidentes violentos durante la operación.
El grupo informó que la distribución se llevó a cabo “pacíficamente y sin incidentes”, pero las concentraciones de personas hicieron inseguro continuar con la entrega, por lo que decidió cerrar temporalmente sus puntos de distribución. En un mensaje en árabe en su cuenta de Facebook, la fundación advirtió a la población evitar los centros de ayuda hasta nuevo aviso, sin precisar una fecha de reapertura.
La difícil logística y el riesgo para la población en medio del conflicto
La decisión se da después de que la fundación retomó la entrega en dos sitios del sur de Gaza, en Rafah, tras un parón de 24 horas para “mejoras de eficiencia”. En esos puntos se repartieron 8,160 cajas de alimentos, con raciones que suman más de 1.4 millones desde el inicio de las operaciones. Sin embargo, la ayuda sigue sin llegar al norte de Gaza, donde más de un millón de personas enfrentan graves carencias.
La GHF aseguró estar trabajando en planes para abrir más puntos de distribución, incluidos en la zona norte de Gaza, aunque no detalló cuándo se concretará esa expansión. Además, las cajas contienen principalmente alimentos secos que requieren combustible y utensilios para su preparación, elementos que escasean en la Franja.
El bloqueo y el conflicto armados han generado una crisis humanitaria profunda en Gaza, con restricciones severas para el ingreso de suministros básicos. La población enfrenta una severa escasez de agua potable, medicinas y electricidad, lo que agrava la urgencia de la ayuda. En este contexto, la suspensión de la distribución de alimentos representa un golpe más a la ya frágil situación de la población.
Autoridades israelíes controlan acceso a Gaza
Las autoridades israelíes, que controlan el acceso a Gaza, mantienen un estricto horario para que los gazatíes puedan acudir a los puntos de ayuda: entre las 06:00 y las 18:00 horas locales. Fuera de ese lapso, cualquier movimiento se considera “peligroso para la vida”, según el ejército israelí, una medida que limita aún más la capacidad de la población para obtener alimentos y suministros.
Finalmente, la Fundación Humanitaria para Gaza enfrenta el reto de operar en medio de un escenario altamente politizado y militarizado, donde la asistencia humanitaria suele estar condicionada por intereses estratégicos de actores externos. La dificultad para garantizar una distribución ordenada y segura refleja las limitaciones reales que existen para brindar ayuda efectiva en zonas de conflicto prolongado.
A pesar de la suspensión temporal, expertos advierten que el principal problema sigue siendo la falta de acceso generalizado y seguro para la población gazatí, lo que podría exacerbar la crisis si no se logran acuerdos humanitarios efectivos entre las partes involucradas.
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