La Armada de Israel desvió la embarcación «Madleen», que transportaba a 12 activistas pro palestinos —entre ellos la sueca Greta Thunberg— hacia la Franja de Gaza. El gobierno israelí informó que el navío ingresó a una zona marítima restringida y fue escoltado hasta el puerto de Ashdod. A bordo, los pasajeros portaban una limitada carga de ayuda humanitaria destinada al enclave bloqueado.
Según el Ministerio de Exteriores israelí, la operación fue realizada sin contratiempos. En un comunicado publicado en su cuenta oficial de X, la cancillería calificó al «Madleen» como un «yate selfie de celebridades» y anunció que los ocupantes serán devueltos a sus países de origen. «La pequeña cantidad de suministros será canalizada a través de las vías humanitarias autorizadas», añadió.
Israel insiste en que la flotilla no tenía impacto real y violaba medidas de seguridad
El Ejército israelí advirtió al «Madleen» poco antes de su intercepción, instruyéndolo a cambiar de rumbo debido a su acercamiento a una zona restringida. Un video difundido por las autoridades muestra a una oficial de la Armada dando instrucciones a los tripulantes para retirarse del área.
Israel sostiene que el litoral frente a Gaza es una zona de conflicto activa y que su bloqueo busca impedir el envío de armamento a Hamas.
La ayuda transportada incluía arroz y leche de fórmula para bebés, pero funcionarios israelíes aseguraron que su volumen era menor al de un solo camión. En contraste, subrayaron que más de 1,200 camiones con asistencia humanitaria han ingresado a Gaza en las últimas dos semanas, y que organizaciones como Gaza Humanitarian Foundation han distribuido más de 11 millones de raciones de alimentos.
Greta Thunberg denunció haber sido «secuestrada» por las fuerzas israelíes y defendió la iniciativa como un intento por “desafiar el asedio ilegal” y denunciar presuntos crímenes de guerra. La activista ha rechazado las acusaciones de antisemitismo.
También participaban en la misión la eurodiputada francesa Rima Hassan y la activista Yasemin Akar, quien aseguró que, si Israel atacaba la embarcación, cometería otro crimen de guerra.
“Sabíamos a lo que nos enfrentábamos, pero no habríamos salido si no creyéramos que podíamos llegar”, afirmó Akar en un comunicado de la Flotilla de la Libertad, una organización que desde hace más de una década promueve acciones no violentas para denunciar el bloqueo sobre Gaza.
“Ningún intento de romper el bloqueo será tolerado”
El Ministerio de Defensa israelí respondió que “ningún intento de romper el bloqueo será tolerado” y reiteró que el objetivo principal es evitar el envío de armas a Hamas, una organización que, según Israel, retiene rehenes y comete crímenes de guerra desde el ataque del 7 de octubre.
Este no es el primer incidente de este tipo. En 2010, comandos israelíes abordaron el Mavi Marmara —un barco turco que formaba parte de una flotilla similar—, causando la muerte de diez activistas. A raíz de ese episodio, las misiones de la Flotilla han continuado con menor visibilidad, aunque no han cesado.
Además, el pasado 2 de mayo, otro barco de la coalición, el «Conscience», fue atacado con drones en aguas internacionales cercanas a Malta. Aunque los organizadores acusaron a Israel, este país no se ha adjudicado el hecho.
La interceptación del «Madleen» revive el debate sobre la legalidad del bloqueo a Gaza, las vías permitidas para el ingreso de ayuda humanitaria y el papel de las figuras internacionales en causas geopolíticas complejas.
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